Javier Fernandez

Nada que perder

15/04/2026
 Actualizado a 15/04/2026
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Reconocía Borja Vázquez en la entrevista que concedió a La Nueva Crónica hace unos días que allá por diciembre, cuando la Deportiva agonizaba en lo más bajo de la Primera Federación, cualquiera que pensara que en abril la aspiración volvería a ser el ascenso habría sido poco menos que encerrado en un psiquiátrico con camisa de fuerza. La realidad ahora es bien distinta. Lo que parecía que podría terminar siendo la ruina económica y deportiva del club se ha transformado en otra oportunidad para soñar con volver a saborear las mieles del fútbol profesional. Eso sí, aquellos tiempos oscuros, por muy superados que estén, deben seguir presentes en la retina cada día para que el miedo a no regresar a ese agujero negro lleve a derramar cada gota de sudor en el césped. Esto es algo en lo que insiste continuamente Mehdi Nafti, por lo que seguro que fue el primer cabreado tras la debacle de Pontevedra, donde esa Deportiva aguerrida, combativa y solidaria desapareció de combate desde el primer minuto.

En las dos últimas temporadas el conjunto berciano sufrió un exceso de presión. Presión por volver al fútbol profesional por la vía rápida como si fuese pan comido. Presión para que los recién dibujados proyectos de los nuevos entrenadores dieran sus frutos desde el primer partido. Presión para que la Cultural no quedara por encima en la clasificación. Presión para no tener que prorrogar durante más años el alquiler de la plaza en una categoría deficitaria. Y esta presión, disfrazada de urgencia, es el principal enemigo del éxito.

En ocasiones de los errores se aprende. Cuando Nafti podría haber tenido pie y medio fuera, hubo paciencia, hubo por fin una apuesta real por un proyecto, incluso en un momento delicado en el que la urgencia era extrema. Y para seguir aprendiendo de los errores, a este equipo seguramente le convenga afrontar el tramo final de la temporada con otro enfoque, como ese invitado de última hora con el que nadie contaba y que viene hambriento desde que tuviera que tragar cantidades ingentes de barro. Atendiendo a las clasificaciones, la situación a 15 de abril no es muy distinta a la de las dos campañas anteriores en cuanto a forma, pero sí en cuanto a fondo. 

La presión la tiene ese Racing de Ferrol que ha hecho un proyecto millonario que no funciona. La presión la tiene ese Zamora que ha formado una delantera All Star a golpe de chequera. La presión la tiene ese Real Madrid que quiere volver a colocar a su primer filial a un nivel más cercano de Arbeloa. La presión la tiene ese Celta que lleva toda la campaña en la parte alta y que en otros años ya se ha desinflado a última hora. La Deportiva lo que debe tener es fuego en los ojos, recordando que ayer estaba temiendo por su propia supervivencia y ahora ha vuelto a sonreír y a soñar. Nada que perder; mucho que ganar.

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