marfte-redondo-2.jpg

Nada hay escrito a las puertas del paraíso

15/08/2026
 Actualizado a 15/08/2026
Guardar

«Quedarse  aquí era de apestados. El resto pensaba  que claudicábamos porque  renegábamos   de la  ciudad»… 

Se lamentaba,   desganada la  mujer, anciana a la fuerza, con rictus de amargura corrosiva como claudicando ante la vida.  Varias veces la he oído quejarse por los que desaparecen: «persona que se muere, casa que se cierra…venís por el verano y nos dais vida, pero luego , al marchar, os olvidáis de nosotros…» y   pensé en  la frase que Dante grabó a las puertas del Infierno en su Divina Comedia: «Abandonad toda esperanza los que entráis» . 

No puedo evitar  cierta punzada de remordimiento al oirla.  Intuyo  que no le falta razón. El verano lo disfraza todo de bullicio, fiesta, novedad…las terrazas de los bares de nuestros pueblines  se tornan capitalinas, y al color local de los nativos o forofos del lugar,  se suman los regresados, realojados, o  turistas varios en busca de novedades:  ya sean emplazamientos  para la observación de eclipses, museos emotivos o  paisajes idílicos más allá del mundanal ruido. 

Pero al orillarse agosto, al dictado de las primeras alzameriendas,  comienzan las casas a cerrar los ojos,  y menguan las  luces que  clarean  al apagarse el dorado de  la tarde. También se escuchan menos coches retumbar en la carretera a lo lejos, y los perros parece que pierden su oficio, no teniendo a quien amedrentar. Se quedan solos…

Boñar es uno de esos pueblos que también eclosionan en verano. Villa galana de traza elegante y señorío probado. Repleto  de caminos coquetos para perderse durante estos días previos a la lánguida estampida al finalizar las fiestas locales. Y además cuenta con un determinante núcleo de resistencia: el instituto. 

Ahí esta: IES Pablo Díez, el conocido  mecenas benefactor ,  uno de los impulsores de la cerveza Coronita. En su fachada,    desplegada,   una gran pancarta con una frase escrita por Julio Llamazares: «Orgullo de ser de pueblo».  Dentro, se atisban varios paneles informativos que  atestiguan la implicación del centro en proyectos educativos europeos de internacionalización: BITS,  Erasmus, un programa de colaboración con Portugal, y una  vinculación con el Camino Olvidado a Santiago, que, además,  esta semana inauguraba albergue en La Vecilla. También tienen  el proyecto Eco de la Montaña, relacionado  con el paisaje y patrimonio de la montaña leonesa,  y con la obra del ya citado escritor de Vegamián,  que  tiene nombre de verano. 

En el interior del recinto educativo veo  un hombre que  riega el campo de recreo, quizá preparándolo para el retorno de los estudiantes. El entorno es paradisíaco. Nada hay escrito en la  puerta del IES: solo el nombre del centro , quizá porque, como también pensó Dante, no sea necesario escribir nada a las puertas del paraíso. Solo cruzar sus puertas, y quedarse en él sacudiendo el polvo que se adhiere al alma, para que no envejezca ni  desaparezca…
 

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Archivado en
Lo más leído