Este documental de Filmin nos acerca a la vida y obra de una escritora de más de 23 novelas, relatos, poemas, cuentos infantiles y ensayos (Berkeley 1929- 2018). Reconocida por ser una mujer escritora de ciencia ficción y fantasía –«No creo que Harry Potter hubiera podido existir sin Terramar» no dejará de experimentar durante toda su vida, y de una manera radical: «Da otra forma de pensar sobre la ficción en sí y a los escritores como una libertad», como si dijera: «Mira, yo lo hice y salí airosa, quizás tú también puedas». Siempre experimentaba, aunque al principio de su carrera poco se la entiende.
Con el tiempo recibirá galardones importantes y en alguno aprovecha para recordar que los «libros no son simples productos. El ánimo de lucro entra a menudo en conflicto con los objetivos del arte. Vivimos en capitalismo. Su poder nos parece inevitable. Pero también lo parecía el derecho divino de los reyes». Y es que sabía que a través de sus escritos podía cambiar las cosas: «La ficción imaginativa facilita que la gente sea consciente de que hay otras formas de hacer las cosas, otras formas de ser». Piensa que, aunque «mucha gente cree que la fantasía es escapismo y no tiene nada que ver con el mundo real», ella cree justo lo contrario: «Mi trabajo no es llegar a una respuesta y anunciarla. Mi trabajo consiste en mantener puertas abiertas o abrir ventanas».
Ha dejado de hablar de normas porque cree que cada historia ha de crear sus propias reglas, y cumplirlas. Para ella, escribir es parte de su ser. Sus hijos cuentan cómo era muy disciplinada con su horario de escritura y cómo se encerraba en su propio estudio. Comparaba la escritura con la magia: «Saber el nombre verdadero de algo te da poder sobre eso. O sobre esa persona. Esta idea es irresistible, porque soy escritora. Uso palabras. Hago magia. Invento cosas que antes no existían al nombrarlas». Escribir, siempre: «Aprender a hacer algo bueno puede llevarte toda la vida. Y merece la pena».
Considerada por muchos como una «de las mejores mujeres feministas escritoras», sufrió una evolución también respecto al feminismo, pues casada y con varios hijos no se veía reflejada. Sin embargo, poco a poco va calando en ella los escritos de diferentes mujeres escritoras y en la cuarta novela de Terramar hace que el héroe masculino pierda su poder. Sin esa evolución «hasta aprender a escribir desde mi ser mujer, probablemente hubiera dejado de escribir».