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Morbilidad hospitalaria

29/06/2026
 Actualizado a 29/06/2026
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Dicen que los leoneses tenemos la morbilidad hospitalaria más alta de España. Es decir, que somos los que más acudimos al hospital cuando estamos malos. Y, al parecer lo estamos muy a menudo, sobre todo por culpa del estómago y la tensión arterial. Es decir, que lo de :»como aquí, en ninguna otra parte» vamos a tener que ponerlo en solfa. Como tantas cosas. Y, lo malo es que no parece que estemos en el camino de remediarlo.

No se trata ahora de echarle la culpa de los de los pulsos al chorizo, el tocino y la morcilla; ni tampoco de salir por peteneras como los de aquel pueblo en el que el Cura dijo desde el púlpito: «Hermanos; somos el segundo pueblo de España que más blasfema» y un mozo,, desde los bancos traseros, soltó en voz alta de forma que lo oyeran también las mujeres y los niños: «Me cago en to; desde mañana, los primeros»

Y eso que,al parecer, una de nuestras características es tardar en acudir a la consulta, lo que provoca situaciones verdaderamente duras cuando el médico es de aramas tomar y le dices que tu madre, ccon 75 años jamás había estado eferma y te mira de arriba abajo, como nos miran los de Valladolid a los leoneses, y te salta con sorna: ¡Y tú eres su cuidador, claro! Y le contestas, sacado pecho: «Sí; desde Barcelona». No sigamos por ese camino. Dejemos atrás las enseñanzas de AnGLillo, el de Cármenes, el creador de los Filósofosdeloruralsinobrapublicada, que les decía a las mozas forasteras: A mí, tratarme de tú; que no hay cosa que más me gusta que me falten al respeto. AnGLillo, por supuesto,nunca iba al médico; pero es porque cada día jugaba la partida con con él y con el gran Ful que también estudiara Medicina en Oviedo. 

A lo mejor ahora los leoneses hemos caído en eso de lo morbilidad hospitalaria por culpa de la las amenazas constantes de la autoridad con eso del «biogás» , los fosfatos, y la «biomasa»- Claro, como la amenaza viene de la Junta de Valladolid... Allí hicieron la mili dos de los «Claraboyos» y los dos cuentan que cuando tocaba paseo, salían bien guapos, de paisano,   y a la primera muchacha que llamaban; «Guapa» les contestaba de mala entraña: A mí como si te meas. Con que se volvían al cuartel en busca de chorizo y morcilla de León para recuperar el prestigio perdido en el paseo. Sin duda era mejor la morbilidad hospitalaria...

Aunque también pudiera ser el pan, ese pan de ahora sin corteza que lo comen ni las ratas....
 

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