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Montoro & Montero

24/07/2025
 Actualizado a 24/07/2025
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Cristóbal Montoro ha vuelto a las rotativas, como el espectro borroso de una pesadilla, como cuando enfocan a la fachada de Notre Dame y se ven esas musitantes gárgolas. De porte sombrío, escuálido y tétrico, levantando el dedo al que se moviera donde fuera que estuviera, con una mirada calculadora que muestra todas sus pasiones y distinciones, aquel hombre zanahoria, un agente secreto de estilo sui generis. Ha vuelto para convertirse a la vez en corruptor y corrompido. Ha resultado imputado por prácticas que encajan con el personaje ya conocido; amenazante ya era ante las cámaras con la sutileza del bolígrafo alzado. Nadie se presenta a filas para su defensa, muchos enemigos se ha ganado por mérito propio. La jueza de Tarragona mantiene su crédito a pesar de osar investigar a un político, qué poco acostumbrados, pero aunque actuara como tal, no es un sanchista, por lo que se deja a la justicia actuar.

La ministra Elma Saiz (le juro por lo que más quiera que hay una que se llama así) se esforzaba por alabar a los medios de comunicación que explicaban y detallaban los actos de la gárgola pepera. Homo Puente y MJ Montero revivían para palabrear sinsentidos tras sus fases silentes, autoinducidas por a las eternas acusaciones e imputaciones en transportes y la financiación a la medida catalana. Dejaron su desconsuelo y pesadumbre los voceros, para ocuparse con una alegría sumisa de su deber deseosos del empate. ¡Vamos!

Semana tras semana hay una fuga, se extiende la podredumbre del cadáver político. Hasta a los cambios en la ejecutiva se le apareció el capitán Salazar, las medidas artificiosas quedan enterradas presto en montañas de informaciones, los más cercanos al presidente se miran desconfiados pensando cuál será el siguiente. Montoro ha vuelto sin voluntad, para enterrarse, a él y a su legado, pero los más felices son los propios; liberarse definitivamente era un deseo. España lleva catorce años con una hacienda liderada por los Azúcar Moreno de la política, Montoro & Montero, y lo difícil será que nosotros revivamos de ello.
 

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