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De momento, el mar

02/08/2025
 Actualizado a 02/08/2025
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Nada brilla más que el fulgor del verano. La memoria de nuestra vida se la debemos a agosto. Soltar las riendas, dejamos llevar. Flotar, saltar, hacer camino y beber agua fresca en un remanso. Dormir y despertar.

Hay que renovarse para renacer, es nuestra oportunidad para llenarnos de belleza. Y es que todo descansa en agosto, se adormece. La vida late de otra manera y la rutina se queda en «stand by». Pero antes de agarrar la mochila creo justo agradecer su esfuerzo a aquellos que este mes seguirán trabajando para que otros podamos disfrutar: socorristas, funcionarios, autónomos, servicios de guardia… 

Este año, siendo sinceros, nos vamos los españoles de asueto en una calma tensa, sin saber muy bien cuándo se disiparán muchas incertidumbres en nuestro país, que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia democrática.

Quienes pensábamos que Sánchez no llegaría como presidente al verano nos equivocamos. La justicia es lenta y los manifiestos largos, pero quiero pensar que, de una forma u otra, todo llega en la vida. 

Resulta obvio que el presidente sigue confiando en su suerte de gato con siete vidas. Es lógico, hasta ahora ese manual de resistencia le ha funcionado, Pedro se ha acostumbrado a caer de pie, aunque ahora mismo sea el candidato ideal a pareja de la novia cadáver en el film de Tim Burton. Y como actuar es lo suyo, no dimitirá. Cuando su mandato termine será porque los jueces lo hayan detenido, o porque antes de que eso pueda llegar a pasar huya junto a su equipo a algún paraíso fiscal sin tratado de extradición. Otra opción es aguantar hasta 2027, ganar otras elecciones más o menos limpias y enrocarse en la Moncloa al estilo Maduro. No se sabe. El futuro es una incógnita a descifrar.

Me gustaría poder decirles que descansen pensando que el poder está en nosotros, que nosotros decidimos, que este clamor que nos rodea servirá para algo en septiembre. Ojalá. De momento, el mar.

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