Cristina Vega 2

Modernidad líquida

19/05/2026
 Actualizado a 19/05/2026
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La realidad se empeña en demostrar su capacidad de superar a la ficción. Queda patente en la actualidad diaria que nos llega a nivel nacional e internacional. Hay noticias que parecen sacadas del cine o la literatura, de la imaginación desbordada de algún novelista o guionista, más que de acontecimientos que tienen lugar en el mundo que nos rodea.

Guerras, intereses ocultos, corrupción política, manipulación, descontento de cada vez más colectivos, incertidumbre…

Y la sensación de que no conocemos, que tal vez nunca conozcamos, la verdad al desnudo. Cruda, sin filtros, sin ningún tipo de aliño ni edulcorante. Esa que solo recibimos a cuentagotas cuando conviene.

El sociólogo Zygmunt Bauman creó el concepto de sociedad líquida para definir la era actual. Los cambios se suceden con rapidez antes de poder crear hábitos, existe una obsolescencia continua de modas, tecnología y conocimientos, las relaciones se vuelven frágiles e inestables.

Esta situación conduce al individualismo, a priorizar la libertad personal. O lo que es lo mismo, sálvese quien pueda.

Siguiendo la metáfora, las verdades universales, la solidez de unos valores a los que aferrarse quedan diluidas, arrastradas por esa corriente de agua que ahora fluye de forma libre, sin encauzar. Lo mismo que los compromisos personales duraderos tanto en el ámbito laboral como en el afectivo. 

Habrá lectores que opinen que esta forma líquida de vivir en la que todo es fugaz, más allá de los cambios y la evolución natural, solo genera caos, ansiedad e inseguridades.

Otros pensarán que es mejor que estar sujeto a algo, que el «para siempre» ahoga y recorta libertad.

En cualquier caso, toca adaptarse porque es lo que tenemos. La otra opción es desaparecer bajo el agua.

Es complicado encontrar un equilibrio entre la seguridad y la libertad, el término medio se nos resiste y solemos oscilar entre un extremo y el contrario.

Tal vez algún día la sociedad regresará a lo sólido, las aguas siempre tienden a volver a sus cauces.
 

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