José Luis Prada

Mis utopías... y mi rebelión (Publicado el 14 de junio de 1998)

02/01/2026
 Actualizado a 02/01/2026
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Desde  hace ya muchos años tengo instalado en mi mente un razonamiento que siempre traté de apaciguar y tapar para que no saliese a la luz. Tenía miedo de que se rieran de mi (en el fondo soy un poco cobarde). El caso es que van pasando los años y aquella idea no se amortigua, no, cada día que pasa, cada año, se hace más consistente, y se hace más nítida. Ahora, la «siento» en el fondo de mi pecho, noto que «quiere salir», que me pide paso, que ya no hace caso de mi reticencia a tenerla ahí comprimida. Está pidiéndome a gritos el que la «deje en libertad»quiere hacerse oií, quiere dejarse ver. Hoy, no sé porqué, tal vez porque estoy adquiriendo «tablas»,  o porque veo que con mi actitud de silenciar y amordazar aquel razonamiento, lo único que consigo es tener un sentimiento de culpa que me hace estar intranquilo conmigo mismoy  lo que es peor, ver que con mi silencio y cobardía estoy siendo «cómplice» de algo que nunca me gustó, que está haciendo mucho daño  al  entendimiento  y  sobre  todo  a  la  ética  de  conducta  de  la  gente  con  la  cual convivimos el día a día. Ahí va:

Vemos casi  todos  los días  a  nuestro  alrededor  gente con  nombre  y apellidos, personajes que se aprovechan de todas las subvenciones habidas y por haber, que montan empresas y las arruinan a los dos días, destruyendo el empleo en vez de crearlo, vemos como hacen «montaje», lo vemos, sabemos casi con certeza que nos están vendiendo una burra que no existe, y nosotros tan contentos al poco tiempo se apaga el flash y vemos que todo era un espejismo de verano... Vemos como gentes, a través de negocios sucios, droga y otras prácticas detestables, se hacen multimillonarios... Vemos a esos y muchos más, y no se nos ocurre nada... agachamos la cabeza y hasta nos avergonzamos de ser honrados, de vivir nuestro propio esfuerzo, de nuestro propio trabajo, de vivir de acuerdo a unos cánones no escritos que nos legaron nuestros padres... En fin, de vivir como Dios manda... Nada, sólo se nos ocurre decir «que  listo es fulano», «que  vividor», «como entiende la vida zutano», «joder, vaya fortuna que amasó perengano»...

Aquí, precisamente aquí, es donde se está creando el «caldo de cultivo» idóneo con esta actitud nuestra de impotencia y desaliento se le dan alas y oxígeno para que esta puta saga de gente infértil campen a sus anchas...

Esta es una lacra que todos la vemos, pero que aceptamos como algo inevitable, como algo que forma parte del tejido de esta sociedad en la que participamos, unos, los más, como currantes, pero a la vez, pasivos, apáticos e inertes, que todo, ya nos da lo mismo... Con tal de seguir tirando... ¡qué mas da!, «si todo está igual»... Y los otros, los «listos que se ríen de todo y de todos»...

Pues... No Señor,  tenemos que  revelarnos, tenemos que presumir  de hacer las cosas bien, tenemos que vanagloriarnos de ser honrados, tenemos que proclamar a los cuatro vientos que estamos orgullosos de mantener a nuestra familia con el sudor de nuestra frente....  Tenemos, en fin, que llamar a las cosas por su nombre, tenemos que mirar a esa gente  como  se  merecen,  con  desprecio.  Tenemos  que  mirarles  también, a  la  vez,  con compasión, porque ellos jamás podrán disfrutar de la alegría que da el vivir de acuerdo con esos  principios  de moral; no escritos, pero sí asumidos  por la gente  de bien. No podrán disfrutar de la belleza y de la estética que siempre emana a raudales de las cosas hechas con cariño y con las miras puestas para que perduren a través del tiempo, para que nuestros descendientes puedan  disfrutar  de ellas. Eso,  ellos  jamás  lo  podrán  disfrutar, porque  su alma vive pendiente solamente del presente inmediato, y de saltar por encima de todo, y de todos, con tal de «llegar»; ¿de llegar  a qué?. ¡Perdónalos  Señor, porque  no saben lo que hacen!.  Ya  digo:  mirarlos  con  compasión... En  fin...  Cuando  seamos  consecuentes,  y digamos NO a su conducta, en ese mismo momento, a todos esos individuos, ya no les vale de  nada  el  presumir  de  «su  mansión», de «su  cochazo», de «su  yate», o  de «su  avión partícular».

Todo eso no les servirá de nada porque ya nadie les aplaudirá, ni habrá papanatas con la boca abierta cantándoles  loas en su honor. Seamos valientes, ya vereis como poco a poco el pequeño  mundo que nos rodea se hace más humano, más vivible y más auténtico. Sé,  que es una utopía..., pero por decirlo, y yo practicarlo, no va a quedar... Punto...
 

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