El presente año, como siempre, se realizó el MIR el último fin de semana de enero y la adjudicación de plazas comenzará en abril hasta el mes de mayo. Es un examen de Estado que realizan todos los médicos con título oficial del reino de España. Es anual, con 9.276 plazas para todos los hospitales del país homologados y formar las distintas especialidades con una duración entre cuatro y cinco años. El examen es un test universal y la calificación comienza según los aciertos del primero y así hasta la última plaza en un hospital de nuestra geografía. Los aspirantes elegirán según número y si las plazas de la especialidad deseada se terminan, debe escoger otra. En ocasiones no escogen y esperan al año siguiente examinándose de nuevo. Otros escogen la segunda especialidad deseada, pero se pueden presentar al examen al año siguiente y tantas veces como quieran, aunque esto se debe pensar mucho pues si no coges la plaza la pierdes ya que no se guardan. Para llegar al MIR y durante él se tiene una exigencia académica y de trabajo muy alta, de aquí el nivel de nuestros especialistas.
Un médico en el reino de España para trabajar con autonomía y conocimiento especializado tarda de doce a trece años, seis de facultad, pongamos uno o dos años para preparar el MIR y presentarse con garantías, cuatro o cinco años la especialidad, según elija o pueda elegir según el numero del examen MIR, sin el cual no se puede acceder a la especialidad.
También están los especialistas formados en el extranjero. Aquí interviene el Ministerio de Sanidad y la comisión nacional de cada especialidad para su homologación a la especialidad española, o mejor dicho a la europea de los países no comunitarios.
Aparte del tiempo y el esfuerzo, hay que contar cómo se llega al examen MIR, que no es un camino fácil. Comenzamos con los números clausus en el acceso a las facultades de Medicina, que habitualmente son los mejores expedientes del bachiller. Hay muchachos que comienzan su preparación desde primero de bachiller para preparar el examen de ingreso a la universidad, la selectividad, y sacar nota suficiente para estudiar medicina. Una vez en la facultad de Medicina, desde primero al sexto curso se tienen que aprobar las asignaturas llave de un curso a otro para poder examinarse. Terminada la facultad llega el MIR ‘Médico Interno Residente’ donde se elige según el número de oposición la especialidad deseada o la segunda o la tercera. A partir de este momento la vida se limita al hospital durante cuatro o cinco años, hay una gran competencia, aumenta día a día la dedicación, el trabajo, la formación, las guardias y un alto porcentaje de residentes realiza el doctorado.
Se cumplen unos treinta años si todo sale muy bien y en este momento «ya soy» especialista titulado y formado, por lo que debo ir por una plaza en el sistema público o a la medicina privada, que también la hay. La experiencia ya en el trabajo suele ser de unos cinco años para que la agenda tenga pacientes y se comience con la profesión deseada y vocacional. Estamos en unos treinta y cinco años y ahora «ya somos del todo» y disfrutamos de la profesión. Solo queda dar las gracias por vuestra perseverancia con muchas horas calentando la silla y que nuestros gestores que votamos cada cuatro año lo cuiden.