A decir verdad el título es un remedo del milagro del pan y los peces, aunque algo más mundano pero igualmente extraordinario.
Porque es que se aproximan elecciones y, de pronto, lo que no había, hay, y lo que ni pensábamos, se arregla. Milagroso. O eso parece, porque, después, ya sabemos lo que pasa.
Es cierto que ya sabemos lo que ocurre: en cuanto se abre el plazo de campaña (y antes, claro), el cuerno de la abundancia aparece sobre el país.
Por si alguno no se acuerda, y es normal que así sea, pues hoy se están perdiendo recuerdos y tradiciones que nos acompañaron durante nuestra niñez y juventud (o quizás mi niñez y juventud), y merece la pena recordar eso del «cuerno de la abundancia».
Dice la leyenda que la cabra Amaltea fue la encargada de dar su leche a Zeus cuando era niño. Ya que Zeus era Zeus, es decir un dios aunque niño en esos momentos, tenía fuerza pero no conocimiento, y, jugando con ella, a la pobre cabra la rompió un cuerno. En lugar de arreglársela, cosa que podía haber hecho que para eso era un dios aunque en ciernes, decidió dotar al cuerno del poder de que surtiera de flores, alimentos y lo que fuere de menester a aquél que fuere su dueño, sin limitación ninguna.
Recuerdo ese cuerno en más de un chiste de Mingote, incluso en anuncios antiguos de la lotería, pues era una imagen muy habitual en todo aquello que significara abundancia .
Hoy no tenemos ese cuerno, pero, para abundancia y en sus sustitución, tenemos los Presupuestos del Estado, aprobados estén o no, tanto para el que hoy los controla como por el que luego los pueda controlar.
Con carácter general, y de momento, ya tenemos garantizada la actualización de las pensiones, cosa asombrosa, porque no paran de decirnos que son insostenibles (eso ya se lo oí a un alto cargo de Hacienda en 1985). Pero no importa, porque se trata de prometer, que luego ya veremos. Es más, hasta es posible que se cumpla… para agrandar más el problema.
Y, por supuesto ese millón de viviendas que faltan y se van a construir. Bueno, eso, ni el cuerno de la abundancia lo va a arreglar, al menos en los próximos años (varios años), pues, tal y como ya escribí hace unas semanas, ni hay mano de obra, ni suelo disponible (¿?) ni tan siquiera energía eléctrica a pie de obra para ellas.
Por supuesto estamos en el principio de la tómbola, y cada día iremos viendo más premios, además de algún que otro conejito saliendo de la chistera.
Por aquí, y hasta hoy, poca cosa. De momento ya nos han dicho que lo del Emperador va para adelante, pues el proyecto se pone en marcha. Yo diría que es una patada a seguir, como ya lo ha sido antes, aparte de que eso de Centro Nacional de las Artes Escénicas que suena tan bien como la Alianza de Civilizaciones, o las Políticas Activas de Empleo (me gustaría saber cómo eran antes de ser «activas», ¿quizás «inactivas»?), no sé qué idoneidad tendrá cuando el propio edificio tiene una acústica desastrosa y un escenario que Eloy Algorri (q.e.p.d) lo definía como «raquítico»: 13 metros de frente por 10 de fondo. No parece precisamente lo más adecuado para ser lo que se pretende que sea.
Quizás le den un empujón al Hostal de San Marcos, ya veremos, aunque la planificación del mismo hoy día es de que de aquí, de como está, no van a pasar, ni porque haya demanda para una mayor cantidad de camas de alta alcurnia, ni por la propia estructura del edificio, con una ampliación muy complicada constructivamente.
Hasta puede que nos cuenten algo de Feve, aunque teniendo en cuanta como anda el ferrocarril general, poco o nada se puede esperar en el de vía estrecha, que bastante hace con no tener problemas como los de su hermano mayor. Toca madera.
De Torneros, nada se sabe. Nada de nada y mucho me temo que nada más se va a saber.
¿Qué nos queda por ahí? ¿La Terminal de carga en el Aeropuerto de la Virgen del Camino? ¿La línea de la Ruta de la Plata, aunque sólo sea un trocito por aquí cerca? ¿Quizás, dado el momento actual, reconsidere alguien volver a pensar en instalar el centro de control de la alta velocidad en el edificio que se construyó para eso al lado de la estación?.
Y aún podíamos seguir con un buen rosario de posibilidades.
Pero cuando hay vida, hay esperanza. Aún faltan unos cuantos días y, a lo mejor, quizás, puede ser… algo más nos toque, pues ese cuerno de la abundancia que riega con alegría, tiene, parece, capacidad sin fin. Y si quieres votos, pues ya sabes, que para recoger antes hay que sembrar.
Aunque uno, ya mayor y escaldado, no puede por menos que recordar otro dicho, creo que muy leonés: prometer hasta meter, que, una vez metido… nada de lo prometido.
Veremos.

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