Ha muerto Michael Madsen. Tristeza tal vez sea un sentimiento muy vago para definirlo. Ya tenía una extensa experiencia en Hollywood, como Harvey Keitel, y decidieron usarla para provocar el nacimiento de un tal Quentin Tarantino, de 28 años, con su guion de ‘Reservoir Dogs’. La primera mano. Keitel lo leyó gracias a Lawrence Bender, vio el potencial y echó todo para que esa primera tarantinada saliera; el primero en sumarse fue Madsen.
Todo sueño por cumplir necesita de esas primeras personas que, tras una concatenación de providencias, se fijen y te empujen hacia ello porque han visto algo o sienten identificación con la situación. Lo mismo pueden ser personas que acaban de aparecer, como estrellas para iluminar la vida propia, para ayudar a seguir con aquello que parecía inevitablemente estancado. Sean experimentados, o personas con buen corazón, o ambas, son aquellas a las que se les debe todos los logros futuros. Son aquellas que se recordarán de por vida, porque pusieron esa primera piedra, y sea como termine siendo el edificio, han hecho todo lo que su mano pudo para llevarte hacia eso (ellas lo saben). El final de la historia personal de Quentin Tarantino es de sobra conocida, pero seguramente la de usted no difiera tanto de ella; somos lo que somos por lo que nos vamos encontrando en este pedregoso camino. Mucho duele, pero es preferible todo aquello que lleva a quitarse la legaña cada mañana: sea un sueño, el amor o la amistad.
Ha muerto Michael Madsen y no pude evitar pensar en cómo bailaba, el aplomo y la acidez, al ritmo de ‘Stuck In The Middle With You’. Porque la violencia en Tarantino, como decía Madsen, no es lo especial en su sentido estricto, sino el motivo. Lo carnal de ver a un exconvicto inalterable disfrutando delante de un rehén al que le termina arrancando una oreja. La alegría del mal, con el espectador atónito. Y como en otras películas posteriores, Tarantino dejó al actor hacer, y Madsen improvisó la coreografía. «No me importa una mierda lo que sepas o no sepas, voy a torturarte por puro entretenimiento».
Gracias, a ti y a todas. DEP.