Marta del Riego Anta 2026

Mi tatarabuela y la AP-66

24/07/2026
 Actualizado a 24/07/2026
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Mi tatarabuela se llamaba Virginia Alonso y nació en Samiguel del Río, una parroquia

cerca del puerto de Pajares que pertenece al conejo de Lena. Hoy no llega a los 40 habitantes. Mi tatarabuelo, Efrén Anta, era de Prado, una parroquia de Orense cerca de la raya con Portugal. Hoy no llega a los 30 habitantes. En algún momento, estas dos almas de dos lugares olvidados del noroeste español se encontraron, se casaron y se establecieron en Pajares, la aldea a mil metros de altura junto al puerto que durante siglos fue la principal vía de entrada y salida entre Asturias y León. En Pajares nació su hijo, le llamaron Antonio e inauguró una larga dinastía de Antonios. En el inicio del siglo XX la familia se trasladó ciento veinte kilómetros al sur, a La Bañeza.

Al igual que mi tatarabuela, yo me muevo del Concejo de Lena a La Bañeza y viceversa. Solo que para hacerlo yo pago peajes. No sé si ella tenía que pagar un diezmo al cruzar algún puente. Seguramente ese diezmo sería menor que los más de dieciséis euros de la AP-66. El otro día hice un experimento: fui a León desde Asturias por la autopista y volví por el Puerto. Me sorprendió la densidad del tráfico. Pensé que como el Huerna está en obras y prácticamente tienes solo un carril en más de la mitad del trayecto, muchos conductores habrían tenido la misma idea que yo. Al final, tardé exactamente igual en la ida que en la vuelta. Descontando una parada que hice por el camino: visité la aldea de mi tatarabuela.

Vi el cartel del pueblo y me desvié, bajé, bajé, por una carretera estrecha entre praus y bosque, el corazón me latía más fuerte, no sé qué esperaba encontrar, pero ya empecé a imaginar a esa mujer, a finales del siglo XIX, caminando con sus vacas por algún sendero. La aldea está al final de la carretera, en la ribera del río Pajares y en al antiguo camino de San Salvador, de León a Uviéu. Hórreos, una pequeña iglesia de piedra, callejuelas apiñadas en lo hondo de un valle. Pregunté a un paisano sentado en un banco, me miró como si estuviera mal de la cabeza. A ver, buscas información sobre una mujer que vivió hace ciento cincuenta años. Yo solo quería saber si quedaban Alonsos en el pueblo, dijo que no le sonaba. Pregunté a una mujer que jugaba con sus nietos en un parque junto al cementerio. Tampoco le sonaba Alonso. Empezamos a hablar de la autopista. Me dijo que ellos jamás la usaban. Ni ellos ni su familia, ni sus amigos de Pola de Lena ni los de Mieres. Más de treinta euros para ir a León. ¿Estábamos locos?

Me fui con la idea de investigar en los archivos parroquiales sobre mi tatarabuela. También con la idea de coger la N-630 más a menudo. Más de treinta euros, ¿estamos locos?

 

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