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Meditación dos: Budapest

21/08/2025
 Actualizado a 21/08/2025
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Autók. Desde un todólogo a un aprendiz en curso. Primera y tercera experiencia. Fernando Alonso es una figura mitológica. Tantas generaciones tocadas por un conductor, desde el anciano al enanucho, todos viviendo la lucha incansable; terminará, tal vez no lo logre, pero será una esperanza eterna. La pelea ingrata, tan frecuente como oscura. Pero nos llevó hacia este deporte, tan vital para millones. Verse a tanta cercanía, emociona a ese niño que aún babeaba. Perderse en un circuito, a pesar de los guirazos, es sentir ese motor, oler ese neumático, ir a un más allá interior. La fugacidad de la maquinaria, el caos del directo a pie de pista, la fe incontenida de que Piastri ganara... Sus alrededores se han ido transformando en un universo abarrotado de marketing, nada comparable a lo carnal de un fin de semana en Brands Hatch. La limpieza y excesiva planificación genera cierto ceño fruncido. Pero sigue siendo F1. Fulmíneo. Coches.

Egyesülés. El viaje en grupo no deja de ser una aventura ilimitada, impredecible, lleno de castañas y fantasía. Como si todo se uniera para explotar en esos días. Se tiende a no pensar, simplemente actuar. A hacer sin freno, y también sin marcha atrás, a inventar sin reflexión, a esquinar el sueño y la cama. Incapaces de contarlas todas, será lo que recordaremos año tras año y tal vez en esa cena futurista rodeado de nuestros juniors: florines, motor, GPS, guerra de papel higiénico, esos cuatro críos de tímida cara adulta (unos menos que otros), recorrer un circuito, la Budapest con aires postsovieticos y surcar el Danubio de la ciudad que se enciende de noche - para cuando terminaba evocar aquella escena de Titanic. Crecemos pero el niño permanece. A veces perdemos nuestro rumbo con las fatalidades de la vida, en todas esas problemáticas personales, pero esa personita permanece porque es la que retiene la felicidad, la de lo absurdo. Frente a la racionalidad, lo inane. Puericia. Conjunción.

Let us die young or let us live forever. We don’t have the power but we never say never. Sitting in a sandpit, life is a short trip - Alphaville.
 

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