El tinglado atómico que se pretendía instalar a unos cuatro kilómetros de Valencia de Don Juan, dirección Valderas, despertó entre gran parte de coyantinos y comarcanos un enconado rechazo poblacional en tiempos todavía franquistas por considerar que dicho proyecto perjudicaría gravemente el despegue del turismo que ya se había hecho realidad la construcción de varios edificios de viviendas en la zona Jovellanos (Entonces huertas de los Alcones) con piscina incluida y varios puntos de la ciudad coyantina.
Después de un parón momentáneo en las infraestructuras turísticas la comarca se recuperó con nuevas urbanizaciones. La iniciativa municipal de cara al turismo consistió en esos días en construir y poner en marcha la primera fase del polideportivo municipal sacrificando el circuito de moto cross en el que el Moto Club Coyantino organizaba las competiciones bajo la dirección de Julián Fernández.
La mediación de Nicolás Delgado permitió poner en marcha un nuevo circuito en los terrenos de la Sociedad General Azucarera (hoy ocupados en su totalidad por la maderera Garnica). En lo deportivo, el C.F. Coyanza ascendió a tercera división (1981) y ganó el trofeo Abilio en León y Valencia de Don Juan fue famosa a nivel nacional al organizar carreras de moto cross de primer orden con los campeones de España en la parrilla de salida. En las mismas fechas se proyectó el polígono industrial El Tesoro y el polideportivo fue ampliado para atender la creciente demanda de visitantes procedentes del Principado de Asturias.
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