Ya he perdido la cuenta de los años que hace que empezó esto de las autonomías, la obsesión de Rodolfo Martín Villa de generar la comunidad con la superficie más grande posible (que dio el actual espacio comunitario de Castilla y León), y todos los dimes y diretes de “León sólo”, o si no, “con Asturias”.
En esto de “con Asturias”, no sé si era por llevar la contraria o si lo era por la afinidad innegable con ellos, tanto, como para que sitios como Valencia de Don Juan se llegara a llamar “de la O” de Oviedo cuando las matrículas de los coches iba por provincias. O vaya usted a saber porqué, pero lo cierto es que ese movimiento existía y no era pequeño.
Sin embargo, y mal que nos pese, tampoco era una buena asociación, para empezar, y aunque su superficie no llega a la mitad, su población es casi el triple, y eso genera situaciones no muy deseables, muy parecidas al “hermano mayor y el hermano pequeño”, aparte de la muy conocida manera de ser los asturianos de “sacar pecho que aquí estoy yo” y que no la pueden remediar.
Vaya por delante: tengo muchos y muy buenos amigos asturianos, generosos, simpáticos y muy buena gente, con los que iría a cualquier parte (de hecho ya he ido más de una vez). Para ellos nosotros somos los de la “chaquetina”, y ellos para nosotros son los “babayos”. Cosas de vecindad.
Pero lo cierto es que, al final, el hermano mayor es el mayor, y el pequeño es el pequeño, y si con Valladolid estamos siempre molestos, con Asturias no iba a ser muy diferente.
Por ejemplo, yo viví, en vivo y en directo, allá por finales de los ochenta, cuando era más joven (bastante más). Por entonces hasta hacía deporte habitualmente, sobre todo en tenis. Estaba federado y, además era miembro de la directiva de la Federación, que, en aquellos días era La Asturleonesa de Tenis. Recuerdo una reunión en las que se nos dijo que se iba a promocionar el tenis en los colegios y que ya se habían puesto en contacto con los profesionales de Asturias. Segundos de silencio y añadieron “y lo vamos a hacer con los de León”. También que se pondrían al habla con el Tenis de Oviedo, el grupo Covadonga. Segundos de silencio y añadieron “y y con los clubs de León”, para hacer una campaña ya preparada para Asturias. Segundos de silencio para añadir “y para León”.
Por supuesto la campaña se hizo, en Asturias, claro, aquí, nunca la conocimos.
Hoy aquellas intenciones ya no existen de agrupamiento autonómico, aunque aún algo, de vez en cuando se comenta, lo que no quita para que aquello de que el pez grande se come al chico sigue siendo la realidad.
Ahí tenemos la batalla anual de los pastos del Puerto de Picos, por ejemplo.
Pero no acaba ahí.
Hace unas semanas, en una reunión familiar en Cofiñal, mi cuñado Fernando me entregó un desplegable editado por el Ayuntamiento de Ribadesella que repartía su oficina de turismo como guía de lo se podía ver en la parte oriental de Asturias.
Y, ¡Oh asombro!, resulta que ahí estaba, dentro del perímetro del plano, tal cual fuera Asturias, Oseja de Sajambre, Caín , Posada de Valdeón y todo el valle, coloreado en verde oscuro para distinguirlo de las provincias limítrofes (Leon y Cantabria), e igualarlo con el resto de lo que la propia Asturias (patria querida).
Cierto es que, si uno mira con lupa y mucha atención, se puede encontrar una línea de trazos finísimos, que marca no muy exactamente y sólo en parte, todo el valle de Valdeón de decha a izquierda, aunque al llegar allí se pierde la traza.
Por lo que me comentó al darme el mapa, esta situación no es de ahora, ya que el mapa que teníamos entre manos era el mismo que él había recibido en años anteriores.
Me gustaría saber si “alguien” en la Diputación Provincial o la Junta de Castilla y León se ha molestado en dirigirse al Ayuntamiento de Ribadesella, que, como ya dije, es quien lo edita y distribuye, para “desfacer el entuerto” que diría el inefable Don Quijote, Y si nos quieren hacer propaganda del valle de Valdeón y toda su zona (cosa que agradeceremos), lo hagan con propiedad y exactitud.
Supongo que no ha habido tal contacto, pues esto sucede desde hace años y no ha habido corrección. Claro que si resulta que sí ha habido alguna actuación sobre el tema, y éste sigue así, la cosa sería aún peor.
En fin, que aquí o allí, somos segundones, nos pongamos donde nos pongamos. Quién nos ha visto y quién nos ve.
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