David Iglesias

Los más ricos del cementerio

Periodista
15/10/2026
 Actualizado a 15/10/2026
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Dijo Miguel Ríos en una reciente entrevista televisiva en ‘Salvados’ que nunca quiso ser «el más rico del cementerio». Con un discurso más bien poco habitual entre las celebridades de este país, que más bien suelen estar enamoradas de Andorra, vino a defender una fiscalidad exigente para los adinerados, porque solo así pueden seguir en pie las carreteras, los colegios y los hospitales. «Si uno tiene mucho, es porque otro tiene muy poco», declaró con mucha cabeza y todavía más sentido de clase obrera el cantante de 82 años, afirmando que son bienvenidos en el estado de bienestar todos los hijos del ‘rock and roll’, mientras los vástagos de la patronal están ocupados en ver si logran eliminar el impuesto de sucesiones. El granadino contó que siempre ha tenido presentes sus raíces humildes y que, pese a ganar «millones», decidió seguir viviendo en una casa ‘normal’ y explicó que una de las primeras cosas que hizo con el dinero que le dio el pelotazo aquel de su versión del ‘Himno a la alegría’ fue comprarle una casa a su madre. Como hizo también Lamine Yamal. Pues bravo por ellos.

Fue en cambio en el programa de Sonsoles donde habló de patrimonio otro famoso, el marido de mi siempre admirada  Alaska, Mario Vaquerizo. El tono del cantante de las NancysRubias, en cambio, fue muy distinto: «Me encanta comprarme casas, tengo seis, soy capitalista». Uy. Aquí ya pisamos terreno pantanoso. El vicio del ladrillo. Ni el perico engancha igual. ¿Seis casas para exactamente qué? ¿Son seis muchas o pocas?¿Dónde ponemos el límite de lo correcto?Quizá sea algo difuso, pero esa actitud de gran tenedor en un mundo en el que una inmensa mayoría sufre para pagar el alquiler, como mínimo, puede tildarse de egoísta y dañina. Porque tú puedes tener varios pisos, alquilarlos a tu manera, ser libre, faltaría más, pero hace falta algún límite cuando a millones de personas, trabajadoras eh, no hablamos de parásitos, se les va la nómina por el váter cuando llegue el cinco de cada mes. 

En fin, que parece que estos días todos los de la tele y todos los de la calle hablamos de casas, de cuántas tenemos, de si podremos comprar algún día, de si hay derecho o no a poner topes al alquiler. Y nunca sé si mi opinión está del todo fundamentada, en un asunto personal y que varía mucho de la edad y de la cuenta corriente, así que voy a cerrar esto mejor hablando de la morada que tendremos todos algún día, que tiene bastantes humedades, no llegó a aislar la buhardilla y está rematada por un crucifijo y una lápida. Y ahí me reencuentro con Miguel Ríos y me pregunto si valdrá la pena hacer negocio con la vivienda solo para ser los más ricos del camposanto. A alguno quizá sí le rente el negocio y entonces hablarán de él en las rutas culturales del cementerio de León.Pero porque se habrá comprado el mejor de los panteones. 

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