Félix Cuéllar

Más años, ¿pero mejor vida?

18/09/2026
 Actualizado a 18/09/2026
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Corremos más. Vamos más al gimnasio. Miramos las etiquetas de los alimentos. Contamos pasos, calorías y horas de sueño. Nos hacemos analíticas, compramos relojes que controlan nuestras pulsaciones y hablamos de colesterol, antioxidantes o ultraprocesados. 

Y eso es una magnífica noticia.

En España, la práctica deportiva ha crecido. En 2015 hacía deporte alrededor del 53% de la población. Hoy lo hace más del 62%. Si queremos vivir mejor, sabemos que debemos cuidar nuestro cuerpo.

Pero mientras aprendemos a cuidarlo, quizá estamos olvidando una parte igual de importante de nuestra salud.   Nuestra mente.

Porque mientras corremos diez kilómetros para cuidar el corazón, vivimos acelerados el resto del día. Mientras evitamos el azúcar, nos alimentamos de preocupaciones. Mientras levantamos pesas, cargamos durante años con culpas, miedos y heridas que nunca hemos aprendido a soltar.

Y eso también pesa. Vivimos más años, pero la pregunta importante quizá sea otra: ¿los estamos viviendo mejor? Las cifras sobre ansiedad, depresión, estrés o soledad deberían hacernos reflexionar. Una de cada cinco personas en España reconoce sentirse sola sin querer estarlo. Podemos tener cientos de contactos y no tener a nadie a quien contarle cómo estamos. Nos falta tiempo. Tiempo para conversar sin mirar el móvil. Para comer sin prisas. Para llamar a nuestros padres. Para escuchar a nuestros hijos. Para ver a los amigos. Para aburrirnos. Para preguntarnos cómo estamos antes de pensar qué haremos mañana. Quizá cuidar la salud mental no consista solo en aprender cosas nuevas. A veces empieza por desaprender. Desaprender que debemos agradar a todos. Que descansar es perder el tiempo. Que pedir ayuda es una debilidad. Que nuestro valor depende de lo que conseguimos. Que debemos poder con todo.

Hay personas que necesitan menos consejos. Necesitan dejar de cargar con pensamientos que llevan años acompañándolas. Hemos entendido que para tener un cuerpo sano debemos cuidarlo cada día. Quizá deberíamos hacer lo mismo con nuestra mente y nuestros afectos.

Mover el cuerpo. Comer bien. Dormir. Pero también parar. Reír. Abrazar. Perdonar. Decir que no. Decir «te quiero». Pedir ayuda. Alejarnos de quien nos hace daño y acercarnos a quien nos hace bien.

Porque si queremos vivir más años y vivirlos saludables, debemos entender algo esencial: no envejece bien solo quien cuida su cuerpo, sino también quien aprende a no vivir roto por dentro. Tal vez el gran reto no sea llegar a los noventa, sino llegar hasta allí sin habernos perdido la vida por el camino. Porque podemos tener un corazón entrenado y una vida agotada.

Y quizá la verdadera salud empiece cuando entendamos que no basta con añadir años a nuestra vida. Tenemos que aprender también a añadir vida a nuestros años. Y eso solo será posible cuando aprendamos a vivir con una mente más serena, a dirigir nuestros pensamientos y a no permitir que sean ellos quienes dirijan nuestra vida.
 

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