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La marcha Radetzky

29/08/2026
 Actualizado a 29/08/2026
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Con aire marcial, pero sobre todo festivo, y a golpe de palmas, finaliza el concierto cada uno de enero. Es un evento ceremonioso que llega con el aura de una Viena imperial perfumada con fragancia que inciensa la novedad de calendario estrenado.

Aroma Intenso de más de treinta mi flores procedentes de toda Austria que engalanan el Musikverein. Flores pregoneras para maquillar el paso del tiempo: las de Pascua, con distinto rubor al de las amapolas que cuajarán la primavera, rivales de las grandes margaritas que salpican la montaña al inicio del verano, y las alzameriendas, que empujan al melancólico septiembre que pronto se colará, legañoso…

El mismo concierto de cada fin de verano: libros, uniformes, y entremedias despedidas entre suspiros y nostalgias tempranas. Concierto de año nuevo que anuncia reinventarse. Se esperan los Reyes, con la ilusión del encuentro inesperado, y la magia de lo desconocido…

El mismo aire festivo cuando les abramos las puertas a nuestros reyes majos en unos días. Buscando nombres, algunos familiares, otros por descubrir, y si se precia, conquistar. En esas listas que los primeros días nos impiden mirarles a los ojos para descubrir quién habita detrás de cada uno de ellos…

Ciertos nervios e Ilusión contenida, que no cesa con los años, ante lo que está por venir… pasillos vacíos los primeros días de septiembre, que están pidiendo la guerra de los que los invadirán con ímpetu y locura adolescente. Unos días nos desesperarán, otros nos transfundirán la vida que rebosan a raudales. 

Afrontamos un nuevo curso con el deseo de mejorar, de batirnos el cobre con una burocracia no siempre amable, con las aulas relucientes y el corazón cálido. Para hacernos ternura frente a sus necesidades y firmes ante sus debilidades. Conscientes de que hemos de saber ponerles límites, pero prestos a acogerles cuando se derrumben. Ellos también nos recogen muchas veces cuando todo parece desmoronarse a nuestro alrededor.

«¿Dónde estás este año?¿Pero ya empezáis? Yo desde que me jubilé, desconectada»…, ella lo decía con la expresión de conmiseración de la que, indultada, cree tener en frente a una nueva rea en dirección al cadalso…

Pero siempre hay un sector disidente que entra ilusionado al centro: equipos directivos que llevan trabajando casi desde inicios de agosto confeccionando horarios, elaborando planes de mejora, decorando paredes y aulas, apurando detalles para que cuando lleguen a sus pupitres puedan hacerlo con la seguridad del que bate las palmas a ritmo de marcha navideña. Los que vuelvan con llanto y crujir a las aulas, pues serenidad. En nada volveremos a escuchar la Marcha Radenzski. ¡Marchando! 

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