El mar siempre es testigo,
como la alondra en la ventana
o el cartón del vagabundo.
Nada le pertenece,
nada le fatiga,
y por eso expresa la verdad.
Deberíamos preguntar al mar
por las cosas que pasan,
las barcas que naufragan,
la muerte
que lo cruza de lado a lado.
Como cuando entras en la casa
de un desconocido
y te despojas del sombrero,
y confías en su mirada.
El mar,
que nunca miente,
que tantas cosas ha visto.
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