Angel Suárez 2024

Manuel García Álvarez (II)

05/09/2026
 Actualizado a 05/09/2026
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La semana pasada dediqué este espacio a recordar la figura de mi catedrático de Derecho Político don Manuel García Álvarez, fallecido a mediados de este verano. La falta de espacio me impidió desempolvar algún otro recuerdo que quizá merezca ser contado.

Era mi primer año de carrera, 1991, con la ETA matando a diestro y siniestro, y el Gobierno de Felipe González, que ahora pasa por decente, había retirado la subvención estatal a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Con el fin de ayudar económicamente a la Asociación, y al mismo tiempo protestar por la decisión gubernamental, el diario ABC convocó una suscripción popular que sustituyese la denegada ayuda estatal. Recaudó millones de pesetas, y decenas de miles de ciudadanos y entidades de todo tipo se sumaron a la iniciativa. El periódico publicaba cada día la lista de los nuevos donantes.

Algunos estudiantes de Derecho decidimos abrir una cuenta bancaria y colocar carteles y huchas en la Facultad para sumarnos a la iniciativa, pero nos encontramos con la sorprendente oposición del decano Benito de Castro Cid, catedrático de Derecho Natural cuyo ámbito de estudio eran precisamente los derechos humanos. El resto del profesorado, entre los que había alguna figura eminente del PP, guardó un silencio cómplice. Debía haber algún abertxale en Veterinaria y aparecieron amenazas en algunos de nuestros carteles que extendieron el miedo por el campus.

De don Manuel García Álvarez, al que apenas conocíamos entonces, no esperábamos gran cosa debido a su pasado –quizá también presente– marxista. Sin embargo, fue el único miembro del cuadro de profesores que nos apoyó decididamente, calificando la postura del decano como «diarrea mental».

Poco después se produjo el atentado de Vic, en el que ETA lanzó un coche bomba cargado con 200 kilos amonal contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil, matando a 10 personas, 5 de ellas niños que jugaban en el patio, y causando heridas a otras 44. Al día siguiente don Manuel entró en el aula completamente indignado con nosotros por estar allí y no en las calles clamando por el fin de la violencia. No sólo nos impartió una lección magistral sobre el Derecho Político como algo más que un objeto de estudio inerte y ajeno a la esfera de los deberes del ciudadano, sino que fue el único al que vi denunciar desde la cátedra la vergonzante pasividad de la Universidad, especialmente del estudiantado, ante acontecimientos intolerables.

Cuánta falta nos hacen hoy hombres de la talla de don Manuel, a la Universidad, a la izquierda y a todos nosotros. Descanse en paz.

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