“El que aspire a gobernar su país debe conocerlo”. Esta lapidaria sentencia del canadiense Michael Ignatieff en su biografía política Fuego y cenizas es la fórmula secreta de la Coca-Cola que los políticos beben en campaña. La consciencia de un territorio se palpa, de la misma forma que el propio Ignatieff se percató tras una confesión sacramental de que su exilio voluntario en Estados Unidos había arrancado las raíces Canadá y contaminando la naturaleza congénita de su país natal. En los meetings pretendía emocionar al público de Vancouver con las mismas ideas que lanzaba a los electores de Toronto. Se encontraba desorientado, aunque había nacido allí, el derecho de adopción le había convertido en estadounidense.
En la campaña electoral en Castilla y León me está sorprendido el profundo conocimiento que Alfonso Fernández Mañueco tiene de nuestra región. Detrás de esa personalidad gris, ambigua y sosa se esconde un topógrafo en potencia, un afinado hombre del tiempo que avista los chubascos en el último pueblo del Bierzo y los claros en La Bañeza. Leyendo entrevistas suyas es interesante comprobar cómo conoce cada municipio, los problemas que palpitan en cada término municipal y los nombres y las caras de sus alcaldes; algo que parece obvio, para otros colegas suyos no parece serlo tanto porque cuando el 29 de octubre de 2024 la Dana asoló los pueblos de Valencia, el gobierno de la Generalitat llamaba a regidores que ya no ocupaban el cargo.
Acierta personalizando sus diagnósticos, modificando su discurso en función del público que tiene delante. Leyendo a otros candidatos como Carlos Martínez, del PSOE, aunque tampoco podemos pedir mucho teniendo en cuenta que lleva meses despreciando a León, no desdeña ninguna característica de los territorios, sólo hace referencia a una fría integración territorial; quizá se refiera a eliminar el distintivo de Castilla y de León.
Ignatieff tenía razón, pero le faltó formular la última incógnita de la ecuación de todo gobernante: conocer los problemas de un territorio es fundamental, pero es más importante conocer la forma de solucionarlos.