03/05/2025
 Actualizado a 03/05/2025
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Llegó temprano una mañana
el sol del sábado,
cantaba Nick Drake,
que es como decir
la luz de la vida,
y él,
que murió joven,
tan joven,
nunca nos hubiese perdonado
que renunciáramos a la luz,
siquiera una pizca,
un soplo de claridad,
pues es lo que queda
en el aire
cuando pellizcamos
-y amamos-
las cuerdas de una guitarra.
 

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