Bueno, que se nos está llenando el pueblo otra vez pues ya se asoma la canícula por entre Bodón y Pico Gallo. Ahora lo tenemos que andar mirando así, como los pastores viejos, porque antes nos avisaba la mi Juanita la de Pontedo, cuando venía el señor obispo de Oviedo a coger te de la peña es que ya había entrado la canícula, es verdad que por entre Bodón y Pico Gallo, pero no había ni que mirarlo.
Ya lo avisaba ella.
– ¿Y para qué necesitábamos que viniera el señor Obispo si lo podíamos mirar nosotros?
– Pues porque además de la canícula, la mi Juanita la de Pontedo, nos explicaba que el señor obispo –que, por cierto, llevaba pantalones debajo de la falda, menudo disgusto–le decía siempre que ese te de la peña de encima de la fuente de La Canalina «es muy bueno pa lo bajero».
Y ahí lo dejaba: Que como nunca nos quisimos dar cuenta de que la mi Juanita fue una adelantada a su tiempo creíamos que eso de lo bajero «era un sansirolé suyo», esas cosas que le venían cuando se estalentaba;pero resulta que ahora ha venido de visita el Papa Don León (cuando venga y vea que las rotondas no son en honor a él se va a tener que armar de paciencia) pues en el avión, que siempre tienes un rato para echar una parlada, les dijo a los de los periódicos, que venía muy preocupado con «lo bajero», que algo habrá que hacer.
Pues yo no soy quién para andar dando consejos, pero le advierto que este año la peña de encima de la fuente de La Canalina está de te de la peña que lo arrama.
Allá él, que a nosotros que no haya recibido a Vitalino, Papa fijo discontinuo para la Diana del Santísimo Cristo de la Paz, tampoco es que nos haya hecho mucha gracia. Yahí nos quedamos con el regalo que le teníamos preparado para si venía, unas zapatillas de esas negras de felpa, de las de cura de toda la vida de dios, que son más calientes que los altos hornos de Orzonaga.
Lo dicho. Ahí las tiene. Con las madreñas a juego.