22/04/2026
 Actualizado a 22/04/2026
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Que la venganza hace más daño a quien la practica que a quien la sufre en ‘El conde de Montecristo’. Que las apariencias engañan en ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’. La fuerza del perdón en ‘Patria’. La convivencia entre fe y duda en ‘San Manuel Bueno, mártir’. Los peligros de la mentira en ‘Juegos de la edad tardía’. La perseverancia en ‘El viejo y el mar’. La otra cara de la disciplina en ‘La ciudad y los perros’. La alienación laboral en ‘La metamorfosis’. La piedad en ‘Soldados de Salamina’. El duelo en ‘Mortal y rosa’. El aborregamiento social en ‘La rebelión de las masas’. La salvaguarda de la memoria en ‘Fahrenheit 451’. Lo irrepetible de cada existencia en ‘Los miserables’. La delgada línea entre juicio y cordura en ‘Los renglones torcidos de Dios’. El desgaste de las obsesiones en ‘Moby Dick’. La gloria de haberlo intentado en ‘Don Quijote de la Mancha’. La infamia política en ‘El príncipe’. La dignidad rural en ‘Los santos inocentes’. El absurdo de toda vanidad en ‘El retrato de Dorian Gray’. La imperiosa necesidad de adaptarse en ‘¿Quién se ha llevado mi queso?’. La disidencia de pensar por uno mismo en ‘1984’. El impulso de seguir los sueños en ‘El alquimista’. La brutalidad más sórdida en ‘La naranja mecánica’. El colapso probable en ‘Walkaway’. La soledad de la discapacidad en ‘El ruido y la furia’. La supervivencia como instinto en ‘Luna de lobos’. La fascinación tecnológica en ‘La invención de Morel’. La redención personal en ‘Cuento de Navidad’. La ignorancia de cualquier prejuicio racial en ‘Matar a un ruiseñor’. El ingenio como ascensor social en ‘La ciudad de los prodigios’. La búsqueda de la verdad en ‘El nombre de la rosa’. La complejidad de las relaciones amorosas en ‘Tokio blues’ y de las familiares en ‘Guerra y Paz’. La angustia existencial en ‘Nada’ y su pozo de insatisfacción en ‘Las partículas elementales’. La forma en ‘Rayuela’ y el fondo ‘Historia de dos ciudades’. Las amistades infantiles en ‘El niño con el pijama de rayas’ y las adultas en ‘En el camino’. Las bases de Occidente en ‘Meditaciones’ y las de Oriente en ‘El arte de la guerra’. Las sombras de la condición humana en ‘El señor de las moscas’ o ‘Ensayo sobre la ceguera’ y sus todopoderosas luces en el amor a una mujer en ‘El amor en los tiempos del cólera’, a los padres en ‘La carretera’, a los hermanos en ‘El sanador de caballos’, a los abuelos en ‘La sonrisa etrusca’, a los animales en ‘Platero y yo’ o a las segundas oportunidades en ‘La tregua’.

Todo eso, y mucho más, me acercaron los libros… Cómo no dedicarles esta semana una columna en agradecimiento. Por viajar a Macondo, Comala, la Tierra Media, Celama, Hogwarts, el Cementerio de los Libros Olvidados o al callejón del Gato. Por naufragar en la isla del tesoro, esconderme de los nazis en una buhardilla de Ámsterdam, construir la catedral de Kingsbridge, volar con Juan Salvador Gaviota o pasar un verano en el pueblo de ‘El camino’. Por vivir mil vidas, la de Ignatius Reilly, la de Robinson Crusoe o la de Henry Chinasky… qué más da. Por enseñarme que lo esencial es invisible a los ojos y a dónde van los patos de Central Park cuando su lago se congela. Supongo que al final todo fuera elemental, querido Watson… ¡Feliz Día del Libro!
 

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