Se supone que los periodistas son imparciales... o casi. La verdad es que casi nunca lo son, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. En otros sectores se trata de disimular, pero en el deporte poco... y en el fútbol menos. Así, en la goleada del Andorra a la Cultu se podía ver a un iluminado plagiador celebrando en la zona de prensa los goles del equipo de Piqué y, en el partido ante el Valladolid, a otra estrella mediática de las que creen que el mundo acaba en Parquesol gritando como un histérico... hasta que Chacón marcó. Cada uno puede hacer el ridículo como considere, pero para esos aspavientos no está la zona de prensa.
Libertad para hacer ridículo
07/04/2026
Actualizado a
07/04/2026
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