El domingo 9 de marzo de 2025, Belén Cortés, educadora social de Castuera, era asesinada por tres menores en un piso tutelado de Badajoz. Los menores se querían fugar. La única fórmula era conseguir la llave. Ahí comienza la tragedia. Ellos llegan a golpearla y estrangularla en varias ocasiones. El único objetivo era escaparse del piso. Ella no se lo permitía. La emprendieron a golpes con ella, que no esperaba semejante nivel de violencia. La estrangularon con un cinturón. Belén logró sobrevivir al primer ataque y, aunque los dos menores la habían dado por muerta, seguía con vida. Aún tuvo el empuje para pedir auxilio. Los menores regresaron y, con todo su sadismo, volvieron a atacarla y a estrangularla, ajenos a su dolor y sufrimiento, hasta que la remataron. Consumado el crimen, los dos ‘jovencitos’, acompañados de una chica de 17 años, le robaron las llaves del Renault a Belén y huyeron. Cerca de Mérida tuvieron un accidente e hicieron autostop. Allí les detuvieron y la jueza de menores envió, bajo la acusación de asesinato, a los tres detenidos a un centro de régimen cerrado. «Fue un asesinato con saña, que ha conmocionado a la opinión pública. Los padres, los profesores y los vecinos de su pueblo se avergüenzan de haber maleducado así a semejantes asesinos».
El miércoles 10 de diciembre de 2025, el Juzgado de Menores número 1 de Badajoz ha hecho pública la sentencia. Los dos menores responsables directos del asesinato han sido condenados a seis años de internamiento en régimen cerrado. La jueza los considera culpables de los delitos de asesinato y robo con violencia. Además, al mayor se le suman condenas por conducir sin permiso. La menor implicada, de 17 años, ha sido condenada a 5 años de internamiento por su papel como cómplice de asesinato y robo. El juzgado ha establecido en la sentencia una indemnización. Los menores, junto con la Junta de Extremadura, deberán pagar más de 620.000 € a los familiares de Belén Cortés, además de otros 21.000 € por los daños causados en el coche que los menores usaron para huir. «Oído al parche, lo tenemos que pagar nosotros».
Es cierto que estas penas son las máximas previstas por la ley para su edad y la familia de Belén Cortés se encuentra hundida por el dolor y sin decir una palabra. Pero la respuesta a la sentencia no se hizo esperar: «La Ley del Menor necesita una reforma urgente», gritaba Eva Vargas, representante de Acción Social y Sindical de Extremadura, al conocer el veredicto. El pueblo de Castuera, en el que vivía la fallecida, está sumido en una sensación de rabia y decepción por esta normativa que debería ser modificada. A los vecinos les parece una situación «injusta» porque en el pueblo se ha quedado una familia destrozada. Opinan que la condena es ridícula porque ellos saldrán dentro de seis años para continuar con su vida, pero Belén no volverá a estar con los suyos. «A estos ‘menores’ les ha salido muy barato destrozar a una familia a la que le han quitado una vida sin piedad».