Nadie atisba a saber en qué momento se produjo la muerte del PSOE que dio paso al ‘sanchismo’. Y eso es un problema grave, porque nadie sabe hasta dónde hay que remontarse para resucitar de urgencia aquel PSOE capaz de ganar elecciones. En ese escarbar la tierra el presidente ha exhumado a Carmen Calvo (la exhumadora exhumada) que ya no irá en la lista de Madrid pero será cabeza por Granada para seguir en el Congreso. También desentierra al exsecretario de organización y exministro José Luis Ábalos (será número dos por Valencia) y hasta Antonio Hernando (1 por Almería) para que vuelvan a tener asiento en la cámara baja. La codiciada lista por Madrid es una cremallera que alterna dientes del viejo socialismo y dientes del ‘sanchismo’ para ocultar su legado. Sin Calviño la número dos será Teresa Ribera y la cuatro Margarita Robles (última infiltrada del antiguo PSOE en el Consejo de Ministros). La incombustible leonesa abandona el paracaidismo en Ávila de hace cuatro años para intentar el prodigio de salvar aquellas siglas que compartió con Felipe González. Sánchez busca un peculiar milagro. Él es el mesías y también él es Lázaro.
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