La ciudad de León tiene mucho que enseñar. Sobre todo una larga historia muy antigua, contemporánea y literaria, con personas y personajes que la poblaron e hicieron sus relatos y nosotros en ocasiones nos acordamos de ellos. Creo que debemos llevarlo con mucho orgullo y hablar de ellos de vez en cuando, son el resultado de muchos años de existencia y los ancestros pusieron las bases. Hace unos días leí de nuevo dos libros imprescindibles para un leonés, perdón por la osadía y pido disculpas.
Uno es ‘La guía cómica de Bujía y Lamparilla’ (1929) una maravilla que se lee con orgullo. Dicen que es una «intrahistoria solo para entendidos de la época», pero creo que se traslada muy a nuestros tiempos, también es una excelente guía comercial y turística de aquel León algo en blanco y negro, donde el plato más común era el pimentón con huevos duros y escabeche, y comenzaban a hablar de los idiomas en los establecimientos para atraer al turismo extranjero.
El otro libro es ‘La guía del caminante en la ciudad de León’ de Mariano Domínguez Berrueta, el ‘novio de la catedral’ (1957). Leerlo te sumerge en la ciudad, la caminas, –sin miedo al algoritmo–, como lo hizo algún romano que otro, la corte del rey Ramiro y Ordoño, los constructores de catedrales, los monárquicos y los liberales del diecinueve y todos los contemporáneos del siglo veinte. Ahora nosotros los del siglo veintiuno vemos lo mismo –más o menos– y creo que al algoritmo lo ganamos.
‘La guía cómica de Bujía y Lamparilla’ nos describe aquella época como una foto de color salmón y personajes que viéndolas nos da pie a escribir casi una novela con su sola visión, su expresión, su postura y sus ropajes. También nos indica el saber lo real de la ciudad al final de los años veinte, los «locos años veinte», que suena más interesante. Los lugares por donde iban, el día a día, los anunciantes, la publicidad que comenzaba y los títulos en clave de humor de esto su valor, sin chabacanería y con retranca finísima.
En ‘La guía del caminante’, Mariano Domínguez Berrueta te cuenta casi al oído su ciudad, parando en lo más interesante y contando la historia de lo que se ve como si fueras un personaje de la época. Cminas y hablas, contando las anécdotas del lugar, de la puerta que tenemos enfrente o del hierro en el balcón con sus letras o las rejas delimitando su finca, pero siempre con algunas reservas, ya que luego a otras horas hay personas que la reja que está bien donde está, desaparece y se lo lleva a su casa si pueden y pierde todo el valor. Estas dos guías son de lo más interesante de la literatura leonesa, por supuesto hay muchas más y muy buenas.
León es tierra de escritores y de sus libros también salen películas que a veces se deben revisar. Recuerdo ‘La fuente de la edad’, ‘Luna de lobos’, ‘El filandón’, ‘El entierro de Genarín’, ‘La historia del wólfram’ y ‘Camino negro’, todos de nuestra literatura y cultura leonesa, estas son otras guías en color y con sonido. Somos una tierra de legumbres, cereal, viñas y antes carbón. Ahora dicen que es la España ‘vaciada’, somos una provincia enorme y parte esencial de la panera de España, prefiero llamarlo mi pueblo, y seguir escuchando el inmenso crotorar a las cigüeñas por el campo, pero todo con una enorme literatura, gracias a nuestros escritores de primer nivel desde hace mucho tiempo. Feliz Feria del libro.