Nacho Barrio

Aún lejos del LTV

04/04/2026
 Actualizado a 04/04/2026
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Nos echamos a las calles el pasado domingo sin mucha expectativa. Claro, así nos fue. Lo que vivimos el domingo pasado bien podrían ser las escenas eliminadas de Plácido, aunque en León y en Semana Santa. Y en color, claro. Con la intención renovada de sacarme el carnet de LTV, salimos a ver La Borriquilla y nos encontramos con lo de siempre: contrastes. Una proporción llamativa de cayetanos –diría que de importación, porque a diario no veo tantos– y ese ambiente que mezcla tradición con cierta impostura de temporada.

Para salir del meollo tomamos una calle alternativa y acabamos en una taberna muy y mucho cazurra. Allí, con esa mezcla de orgullo y sequedad que te sitúa rápido en tu sitio, me informaron de que cortos no había, que solo caña. Qué caña.

No quise limonada porque andaba con el estómago torcido y el viaje puede ser duro en varios sentidos. Además que le echáis hielo y en la biblia cazurra dicen que no, pero luego sí. La cuenta superó los cinco euros por el par de cervezas, acompañadas de un trocín de empanada que en la genial película de Berlanga habría parecido igualmente escaso. Hay que mirar por el negocio. De vuelta hacia San Marcelo, la escena se completaba sola. La Local pedía los papeles a dos que vendían laurel a la puerta de la iglesia. En ese impás, no fueron pocos los que, tras toda una vida siendo cazurros –una vida no precisamente corta, usted me entiende–, arramplaban con los ramos sin un mínimo de disimulo. No dejaron ni la voluntad porque tampoco tenían ninguna.

A esa hora, la mañana ya había cundido lo suficiente como para confirmar una sospecha: ir al centro en días así es buen plan si vienes de fuera y Guzmán te indica pronto el camino de vuelta. El rejón es inevitable y la calidad, opcional. Para el resto queda lo de siempre: una mezcla de fervor temporal, picaresca mal leída y cierta habilidad para hacer pasar todo por el filtro de la fuerza mayor.

Salimos de allí con menos dinero, sin laurel y coronando el día en el Reino de León viendo el Cultural-Andorra. Porque las desgracias nunca vienen solas y a ti te encontré en la calle.

 

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