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La Tacones

01/08/2021
 Actualizado a 01/08/2021
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Es domingo –o lunes, o martes o el día que sea, en verano siempre se pierde la noción del tiempo – y está despatarrado en el sofá. Delante tiene una mesa baja de madera, quizá con un cristal encima, sobre la que reposa una cerveza que ya empieza a quedarse caliente. A su lado está el mando que coge cada diez o quince minutos en busca de un canal que le interese más, pero siempre acaba volviendo al mismo: los Juegos Olímpicos. Lleva unos pantalones de chándal holgados y cortos que combina con una camiseta de cualquier anunciante cercano – Transportes Paco, Sidrería Loli y similares – o de la peña de su pueblo. Como colofón, un ventilador estratégicamente colocado para que el aire refresque la barriga y la entrepierna –no finjamos lo contrario, que ya nos conocemos todos–. Quizá sea un perfil muy estereotipado –aunque todos conozcamos a alguien así–, pero solo con una descripción ya nos hacemos una idea del tipo de individuo que es.

Entre cervezas y picoteos, esta persona observa a los deportistas y considera que no están dando su cien por cien o que no son lo suficientemente brillantes. De hecho, al enterarse de la retirada de Simone Biles no tardó en comentar con sus amiguetes lo floja que era la estadounidense. Y todo ello sin soltar el mando ni levantarse para ahuecar el caliente sofá. Quien menos hace, será siempre la persona que más hable. Como bien dice mi madre: hay quien ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Es indudable que los deportistas que han ido a los Juegos Olímpicos son prácticamente –uso ese término porque siempre hay discrepancia– los mejores del mundo. Entre ellos, esta semana me quedo con Simone Biles, a quien sigo desde hace años. Su decisión solo puede ser aplaudida, defendida y valorada: la salud mental está por delante de todo lo demás. Sin ella no nos queda nada. La principal causa de muerte entre jóvenes es el suicidio y si esto no les parece grave, poco más hay que debatir. Tú, yo y hasta el negacionista señor del sofá podemos sufrir cualquier enfermedad mental: hagamos todo lo posible para que la salud mental ocupe un lugar primordial en nuestra sociedad.

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