Entre cervezas y picoteos, esta persona observa a los deportistas y considera que no están dando su cien por cien o que no son lo suficientemente brillantes. De hecho, al enterarse de la retirada de Simone Biles no tardó en comentar con sus amiguetes lo floja que era la estadounidense. Y todo ello sin soltar el mando ni levantarse para ahuecar el caliente sofá. Quien menos hace, será siempre la persona que más hable. Como bien dice mi madre: hay quien ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Es indudable que los deportistas que han ido a los Juegos Olímpicos son prácticamente –uso ese término porque siempre hay discrepancia– los mejores del mundo. Entre ellos, esta semana me quedo con Simone Biles, a quien sigo desde hace años. Su decisión solo puede ser aplaudida, defendida y valorada: la salud mental está por delante de todo lo demás. Sin ella no nos queda nada. La principal causa de muerte entre jóvenes es el suicidio y si esto no les parece grave, poco más hay que debatir. Tú, yo y hasta el negacionista señor del sofá podemos sufrir cualquier enfermedad mental: hagamos todo lo posible para que la salud mental ocupe un lugar primordial en nuestra sociedad.
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