En época de fiscales, salió uno al paso para promocionar su libro y decir lo que ya era un secreto a voces: la condena a Raquel Gago por el crimen de Isabel Carrasco no tiene ni pies ni cabeza. Que se le sumaran años de condena tras cada recurso, aún menos. Entre eso y el primer permiso de Triana, vuelve el interés hacia este caso, como bien sabe Sonsoles Ónega, esa gran novelista.
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