Andan los ánimos caldeados por el culturalismo, el sueño de la permanencia, las cuentas, los maletines, la Cocaneta con su peculiar calculadora sumando pasajeros al sueño de que es posible, la compra y venta de entradas, las colas, las fotos, los viajes... Todo el mundo cree que tiene algo por lo que protestar pero, en realidad, tendrían más razones los leoneses que viajaron a Granada y se encontraron con un estadio cuasi tercermundista, la temida grada de Granada, que esa sí que parecía que podía descender en cualquier momento...
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