Reunión de directores... oveja muerta. Se celebró ayer en Valladolid y hubo risas a costa de los torreznos del candidato socialista. Por lo que sea, a ninguno le sentaron bien, básicamente porque llegaron el día de la modificación a la ley de publicidad institucional, que si la ley era mala la modificación es aún peor. Sólo hay dos opciones: o son muy buenos y disimulan tan bien lo que quieren que nadie se da cuenta o son más que limitados, por emplear un lenguaje políticamente correcto. Lo que sí hubo fue un recuerdo más que merecido para el gran José María Ayala, también lector e intérprete de estas líneas, que se fue demasiado pronto. Vaya un abrazo descomunal allí donde estés, amigo.
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