Igual alguien pensó que era mentira, pero en el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo se celebró ayer un pleno que estuvo a punto de ser, literalmente, un pleno puente. No se quedaron hasta el lunes de milagro. Batieron su propia plusmarca y pararon el crono en 7 horas y 24 minutos, con momentos estelares como la acalorada discusión entre el interventor accidental en su última aparición estelar y el secretario. Casi hay que recurrir al VAR, pero eso hubiera supuesto más descuento. No se puede decir que los concejales quieran cobrar la dieta y marchar, pero que sean útiles para sus vecinos la verdad es que tampoco.
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