Se llama Javier Pérez de Andrés y es lo que se dice un perfecto estómago agradecido: En su caso, literal. En su discurso después de que le fuera entregado el correspondiente Premio Cossío, esos galardones que se reparten entre pucelanos, dejan migajas para los dos grandes imperios y el resto parece que ofenden, quiso mostrarse tan agradecido a la Junta por todo lo que ha dado, que es mucho, que lanzó un dardo contra los leonesistas diciendo que «he conocido a muchos jóvenes muy de León que a los 3.000 kilómetros se les pasa». Lo que no se pasa es lo suyo...
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