Negrilla 2014-12-24

24/12/2014
 Actualizado a 22/07/2019
No ganamos para sobresaltos. Incluso si uno es capaz de superar el trauma que supone un asesinato, el trauma que supone una detención,el trauma que supone el fin de esa detención y demás traumas, cuando todo parece que vuelve a la presunta normalidad, resulta que el nuevo presidente se pone a dar un discurso en una de esas galas que aparentan ser de Nochevieja y, en el momento que toma la palabra, explotan los globos que adornaban el escenario. Lo dicho: no ganamos para sobresaltos.

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