Ni siquiera los guionistas más retorcidos podrían inventar vueltas de tuerca como las que está dando el asesinato de Carrasco. Ni siquiera los más experimentados abogados podrían encontrar argumentos como los que salen de boca de las imputadas. Ya hay productores de televisión haciendo números y buscando un reparto de intérpretes a la altura, o no, de los papeles principales. Salvo el fiscal, todo son mujeres, así que habrá más actrices que actores. Hágase usted su propio casting.
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