Si la política es el arte de medir los tiempos, Mañueco anda con una báscula de precisión. El 7 de mayo es el último día para ser proclamado presidente, pero quiere dejar pasar las elecciones andaluzas (son el 17) para que el «españoles, primero» no influya donde su partido sí roza la mayoría. Pretenderá ser nombrado presidente sin haber hecho público su pacto con Vox, así que igual hipoteca cargos por encima de nuestras posibilidades a cambio de más síes que noes. Por enésima vez, Castilla y León es víctima de las estrategias electorales de los grandes partidos para territorios que nada tienen que ver con éste. Luego que no hay sentimiento de comunidad... y le acaban pidiendo milagros al ‘pobre’ Omar Montes.
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