El Camino de Santiago celebraba ayer su día grande y lo hizo con la consternación provocada por la detención de dos presuntos asesinos que se habían hecho pasar por peregrinos. No es la primera vez que el anonimato y la buena fe de muchos de los que ponen rumbo a Santiago se usa por parte de otros para pasar inadvertidos. Todos tenemos aún en la memoria el crimen de una peregrina norteamericana a su paso por Castrillo. Por eso, es necesario extremar la seguridad en albergues y paradas, para ponérselo un poco más difícil a los falsos peregrinos.
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