No es precisamente un término jurídico, pero ya se le conoce como hacer «una infanta». La última en practicarlo fue la ex ministra Ana Mato durante el juicio por la trama Gürtel: a las preguntas de los letrados respondió que su marido y ella eran independientes económicamente y que ni sabía ni preguntaba de dónde venían los regalos, los coches, la decoración o los viajes. Una gran mayoría de los españoles dice, en cambio, todo lo contrario: yo es que no puedo hacer nada sin que se entere mi mujer.
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