Antes las elecciones solían ser en primavera. Y en el puente del Pilar solía hacer frío. Ahora el revoltijo climático y político deja virus a gogó y desorientación general, tanta que ya no sabes si tienes alergía o desidia. Juegan a las sillas en los partidos, esta vez a contra reloj, y cada acto, cada foto, creen que cuenta. En las inauguraciones meten codo y sacan los dientes no sólo para sonreír. Cada uno quiere hacer el recorrido por su cuenta, con su séquito, así que hacen a la prensa elegir a quién acompañan... y quedan retratados pero en su soledad. La vida entre palmeros.
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