Con notables y signifitivas ausencias de las que alguno debería sacar ya conclusiones, Mañueco visitó el lunes el centro de salud de El Ejido, ese que los leoneses ya conocen como ambulatorio de La Granja. Seguramente no repararía en que ningún visionario (ingeniero, arquitecto o experto en seguridad vial, pese a que tenemos para exportar) consideró necesario dejar a la puerta una suerte de carga y descarga para pacientes, que en esta ciudad tenemos también como para exportar de los que no pueden llegar por su propio pie hasta allí, o aunque sólo fuera para políticos en pre-campaña ansiosos de hacerse fotos y repartir sonrisas.
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