Todavía resuenan los ecos del último pleno municipal. Alguna concejala aparece después de tanto tiempo que es casi obligatorio decirle «¿Pero qué es de tu vida?», y resulta que se lo toma mal porque cree que es una indirecta. Otra concejala dice «chochocharlas» y no se considera maleducada porque, según ella, así se refieren a las charlas las feministas. Y luego está la concejala que se conecta desde el salón de su casa y, entre punto y punto del orden del día, se echa una cabezadita ante la cámara. ¡Qué panorama!
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