Huesca y Leganés empataron el pasado lunes y dieron un poco de aire a la Cultural para mantener la categoría. Un poco solo, eso sí. A falta de cinco minutos, al Leganés le anularon un gol que lo hubiera cambiado todo, y resulta que, como en el fútbol pasan estas cosas, el árbitro era el paramés Eder Mallo, a quien en su día denunció el Nástic y aún está pendiente aquel juicio, porque en esta país la justicia es casi siempre muy lenta... salvo para otro leonés que se llama José Luis Rodríguez Zapatero.
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