Seguro que los que ya pintáis canas os acordáis del que fue alcalde de Jerez y dirigente del Partido Andalucista, Pedro Pacheco. Este buen señor, que era lo más parecido que vio uno al ‘señorito andaluz’ de las novelas, dijo una frase que le acarreó muchos disgustos: «La justicia, es un cachondeo». Creo que hasta le metieron ‘pá lante’ por pronunciarla... Si viviera, que no vive porque la palmó hace unos años, esta semana estaría descojonándose: entre la movida del fiscal general del Estado (de la que no opinaré porque no tengo ni puta idea de la cosa jurídica), el veredicto del juicio de los seis mineros muertos (que será muy legal pero que deja un poso de amargura y de desamparo inenarrable), y el libro que acaba de publicar un fiscal sobre la parodia (por lo menos en lo que se refiere a la sentencia de Raquel Gago), del juicio sobre la muerte de Isabel Carrasco, uno no puede estar más de acuerdo con la frase de Pedro Pacheco: sí, amigo mío, la justicia es un cachondeo.
Vamos con Raquel: El fiscal afirma que no había pruebas contra ella y que se trató de dar ejemplo, de infligir un castigo ejemplar, no fuera a ser... A ver: este tipo no se quedó calvo al hacer tales afirmaciones..., vamos, que no es Einstein. Algunos (un servidor en estas mismas páginas y más como yo), lo dijimos en su momento, casi con sus mismas palabras. Sí, sabíamos que aquella sentencia fue un aviso a navegantes, una ‘vendetta’, una injusticia como una catedral. Triana y su madre tendrían, probablemente, sus razones para atentar contra la vida de la presidenta de la Diputación; pero Raquel, ¿a cuento de que iba a intervenir? «Bueno, pasaba por allí, era amiga de Triana, la pistolita, el madero jubilado...» La pregunta (famosa pregunta), es ¿quién va a pedir perdón a Raquel? Recuerdo, a los desmemoriados, que ha pasado cinco o seis años en el trullo..., una broma que no deseo ni al peor enemigo.
Y luego está lo de los mineros fallecidos en Llombera...: al final, por lo leído, resulta que la culpa fue de ellos, que manda cojones, por bajar a la mina a ganarse el pan. Los dueños de la mina no tuvieron ninguna responsabilidad. Es, salvando las distancias, como la movida de Valencia: alguien, no quiero señalar, tuvo la culpa, lo mires como lo mires. No sé quién, pero alguien la cagó..., o la cagaron todos juntos ¿Apostáis algo a que todos saldrán de rositas, limpios como una patena? Cuando mucha gente la palma, en el caso de Valencia doscientas treinta personas, en el de la mina, seis, por ser unos irresponsables, la cosa es de una gravedad tan insoportable que los actores de los hechos no deberían poder dormir en lo que les queda de vida. ¡Y qué más da!, ellos no murieron; los mineros y los de Paiporta sí.
Uno, lo sabéis, no puede tragar, ni poco ni mucho a los de Podemos. ¿Sabéis por qué? Es muy sencillo: nunca se pueden dejar las cosas a medias, y mucho menos por tocar el poder. Este país necesita una regeneración urgente; es menester arrojar a la papelera de la historia al PP y al PSOE, mala gente en su mayoría, ganapanes causantes de todas las desdichas que soportamos; y mientras no lo hagamos, mientras sigamos sumergidos en esta dicotomía diabólica, nada mejorará, más bien todo lo contrario.
Para los que llevan orejeras: no estoy diciendo que votéis a Vox como si fuesen los únicos capaces de arreglar el desaguisado en el que vivimos..., ¡quía!, todo lo contrario: con descerebrados, ni a la vuelta de la esquina, y esta gente está completamente loca de atar; no voy a entrar a desentrañar su programa porque no lo he leído, pero sólo con ver lo que piensan de la inmigración es suficiente para hacerlos un corte de mangas, una real cobra y pasar de ellos como de la mierda. Un país que tiene una de las tasas de natalidad más baja del mundo, donde el follar se ha convertido en un deporte incruento, tiene que echar mano, como sea, de ‘pagafantas’ que se hagan cargo de las pensiones de una población envejecida. Lo jodido del asunto, lo que tendríamos que lograr a cota costa, es que esta gente se llegue a considerar tan española como los que tenemos ocho apellidos castellanos. Y eso es obligación de todos. Y que pongamos reparo a estas cuestiones un país de emigrantes y de inmigrados de toda la vida de dios, no tiene un pase.
Salud y anarquía.