Eeclipse ha supuesto en nuestra provincia el mayor éxodo de la ciudad a los pueblos, aunque solo fuera por unas horas, comparable al que cada año se produce el uno de noviembre cuando vamos al cementerio a recordar a nuestros difuntos. Tuvo que ser un eclipse, que bien está, pero es bueno recordar que hay otras muchas razones para ir a nuestros pueblos sin tener que esperar décadas a que se produzca otro fenómeno similar. Porque a los pueblos hay que ir si se quiere oír cantar los grillos o las ranas, o a escuchar la berrea ahora que hay cérvidos por todas partes. A avistar avutardas o a imaginarse urogallos a dos extremos distintos de la provincia. A dar paseos o carreras por caminos de tierra que unen pueblos y municipios dejando a los lados imponentes maizales. A bañarse en las pozas de los ríos y con un poco de suerte ver una trucha arcoíris. A contar estrellas y ver pasar las nubes (como soñaba Zapatero antes de aficionarse a lo que todos sabemos). A ver vacas y caballos pastando, solos en el campo, o charlar con el merinero que pastorea sus ovejas. A los pueblos hay que ir si te gusta que te despierten los gallos y los perros (en los pueblos los perros ladran, y sobre todo por las noches). A los pueblos van, necesariamente, los cazadores y los pescadores, y bien que se lo pasan – este fin de semana se abre la media veda-. En los pueblos todavía se puede encontrar a alguien que te venda legumbre de verdad, vino elaborado en casa, miel con o sin registro sanitario, o que alguien te regale algo de lo que produce la huerta. En los pueblos las cervezas saben mejor, y los cubalibres no son de garrafón y resultan baratos. En los pueblos, ahora en verano, están las verbenas con las mejores orquestas, pues rivalidad no falta. Los pueblos son sitios tranquilos para la lectura, aunque ya no lleguen los periódicos en formato papel, y las actividades culturales van en aumento, sobre todo ahora en verano. No falta en los pueblos patrimonio, aunque el más importante es el religioso y las iglesias están cerradas. Y tengo muchas más razones, pero se me agota el espacio.
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