Nacho Barrio

La insoportable felicidad ajena

16/10/2026
 Actualizado a 16/10/2026
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En tiempos en los que la bondad es buenismo, ser un auténtico desgraciado está de moda. El muestrario diario es grande y uno debe escoger cómo caminar por la vida. Puede colarse en el súper, sentarse en el asiento del pasillo en el autobús, dejando el de dentro anulado o haciendo que el bolso lo ocupe. Se puede buscar al más pardillo (o al que está en una situación especialmente comprometida) y sacarle la hiel. Si compartimos algo más que anécdotas en este rincón, usted también se habrá cruzado a alguno de estos. Los que te dejan una obra a medias y, aunque ganes el juicio, de nada vale porque esa empresa es poco menos que un sueño de Resines.

Contra esa banda de auténticos calamares no hay partido que proteste, no sé muy bien por qué. Y mira que razones para declararlos especie invasora no faltan.

Ante ese fango, los hay que optan por recorrer esta vida sin dar por saco lo más grande. Incluso lucen sonrisa y se ríen de lo que la vida les ha echado en suerte. Una de ellas es María Martín-Granizo, que no evita la risa cuando habla de su aventura siendo mujer y, como ella misma dice, coja. En una entrevista en Onda Cero León con motivo de ser la nueva Mujer Leonesa 2026, decía que con una sola pierna tiene una vida que muchos que tienen dos envidiarían. 

De ahí quizá nazca todo. De la rabia que da a algunos ver al otro feliz sin que medie razón aparente. El cenizo suele tener esas cosas. Pero por suerte, todavía quedan algunos empeñados en disfrutar de la vida sin necesidad de amargársela al prójimo. Y, si puede ser, haciéndosela un poco más agradable. 

El otro día, que ya quedó en agosto, estuve con el bueno del Santi en Corniero descubriendo una iniciativa curiosa. En este rincón de Crémenes perfecto para perder queriendo la cobertura (bueno, queriendo y sin querer) los vecinos abren sus casas para ofrecer vino y tapas que lo acompañen. Todo es alegría y buenos momentos alrededor de una idea que solo busca crear un buen rato con quien se acerque. Llovió, porque la montaña es así, pero el rato que echamos fue magnífico y tocará repetirlo seguro. 

En tiempos en los que el buenismo es de tontos y lo suyo es arañarle al duro seis pesetas, bien merece parar y pensar en aquello que decía aquel sobre que la vida tampoco había que tomársela muy en serio, porque vivos no vamos a salir de ella.

Sea usted menos cabronías y siéntese en el asiento de dentro, hágame el favor. Que para agonía ya está todo lo demás.

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