Estamos reformulando el futuro como pasa cada vez que una tragedia lleva a la boca lo de «que no le pase a otro nunca». Pero la piedra sigue en el camino, inmóvil. Y sortearla no nos libra de volver a tropezar en ella. Aunque cientos somos los que hemos intentado levantarla…hay otros tantos que se la rascan mirándonos. Y no llegamos. Tenemos fuerza, tal vez toda, pero aquí es más maña, o las mañas o no sé si es el poder que le hemos dado a las mañas para que tengan más fuerza. El caso es que, al tiempo que lloramos que hayan pasado siete meses desde que Nacho perdió la vida mientras salvaba a Espinoso de las llamas, él que venía de Soria y conoció el espectacular contorno de la Tebaida desde un camión que fue su ataúd, nos remangamos para conseguir la fórmula que esquive la repetición de la tragedia, esa que nos dejó Las Médulas temblando, teñidas de una fragancia de negros, y una montaña ponferradina tan enlutada como la lengua que se quedó sin saliva de tanto extender su flechazo con el fuego por la comarca berciana. El enfoque va de ser conscientes de que los grandes incendios y el cambio climático son una realidad. Sí, ni negacionismos «miguelboseanos» ni leches. O reconocemos el problema o ya podemos comprar parcela en el camposanto. Esto no va de ecologismo ni de enfrentamientos futbolísticos. Va de remangarse y de intentar aminorar que la próxima se nos vuelva a ir de las manos. El fuego se hizo fuerte porque no creímos que merecíamos el infierno. No creer nos sepultó. Ahora sabemos que existe y que estuvo aquí. Nunca se le invitó a cenar y acabó comiéndose la despensa que teníamos bajo tierra. El fuego y el viento sumaron sus fuerzas para ir trazando una ultramaratón con un recorrido secreto que fue proclamando el caos por altavoces hasta perder fuerzas. Se saltaron todos los perímetros de seguridad (que no había) los cortafuegos recién segados (no existían antes) y escogieron al rural como diana de su hambre. Día D y hora H de un agosto mortal que nos ha dejado el corazón ardido. Y los meses pasan y lo que llega es un dinero tapabocas que sirve a los que dejaron a deber todos los seguros que eran una entelequia. Siguen siéndolo. Mayo acecha y tal vez no hayamos aprendido más que a llorar...No sé, puede que este año agosto no sea muy bienvenido.
El infierno no se va
24/03/2026
Actualizado a
24/03/2026
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