Cristina flantains

La identidad en estado puro (Clubes de Lectura rurales)

26/08/2026
 Actualizado a 26/08/2026
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Cuando Rainer Maria Rilke expresó el gran paradigma de la identidad de cualquier persona en una fórmula de algo más de media docena de palabras, seguramente estaría intentando dar sentido a algo de lo que no se podía sustraer y que, a partes iguales, le construía y le devastaba. La verdadera patria del ser humano es la infancia, eso dijo, entendiendo en esta ocasión por patria el lugar de pertenencia espiritual donde una se siente a salvo. Y consiguió así poner el primer horizonte en la base de datos de la identidad a la que siempre regresamos desde la memoria.

Así que cuando la que iba a ser una de las coordinadoras del Club de Lectura de Oseja de Sajambre entró, aquella mañana en la farmacia de Oseja y vio el montón de libros que la farmacéutica tenía preparados para devolver al Bibliobús, volvió, inmediatamente, a su infancia, a esa patria íntima e ineludible que tiene el don de matizar todos los paisajes a los que nos asomamos. Ya de niña, el bibliobús nutría su imaginario infantil cada mes… lo mismo que ahora, que habita de nuevo el territorio de su infancia.

Hablaron, la farmacéutica y ella, cada una desde su paisaje particular, pero las dos pegadas al mismo suelo, lindes sus localidades, a merced de los mismos accidentes geográficos y de su impronta. Dibujan, planean y ejecutan la idea de su club de lectura rural.

Y así arranca uno de los clubes de lectura rurales de nuestra provincia. Desde el territorio en el sentido estricto del concepto, el personal y el colectivo: Oseja, Soto, Pío, Vierdes, Ribota. Con reuniones itinerantes en Oseja, las que más, otras en Soto y en Ribota. Una vez al mes. Normalmente, el día en el que va el bibliobús, el mismo bibliobús que las acompañó durante la infancia y que ha sido fuente de inspiración para la creación de este club.

Cada club de lectura rural nace desde su particularidad personal y colectiva. Identidad lejos de los arquetipos. En un amasijo de motivos que trasciende el hecho literario. No solo es el territorio, también es el sentido de la comunidad, el de identidad, el de solidaridad, el vínculo intergeneracional y, por supuesto, el goce de la lectura en un ejercicio de resistencia cultural. Una auténtica revolución para la era que vivimos. Sobreponerse a la desidia y mediocridad institucionales.

En el Club de Lectura de Castro del Condado, la lectura que elegimos entre todas para el mes de julio agosto nos la envían desde Burgos, previa solicitud a través de la red de bibliotecas de la Junta de CyLeón. Hay que decir que funcionan bien, tan bien como el bibliobús. Salvo que al ser de otra provincia el envío es gratuito, pero la devolución corre por cuenta de los miembros del club. No nos quejamos por esto, sobre todo porque hemos conseguido organizarnos para afrontar esta parte del proceso, aunque a sabiendas de la cantidad del dinero que se mueve en las instituciones del Estado con fines espurios, nos hace gracia este requisito tan fuera de contexto.

Cuando recibimos el lote, aún éramos un territorio sin heridas. La memoria de nuestros antepasados se sujetaba en cada recodo del paisaje, brindándonos todo aquello que Rilke lanza desde su frase, pero no como individuos, sino como pueblo. Un pueblo. De la infancia de mi pueblo, el único testigo era nuestro monte… Un monte arrasado por las llamas junto a tres casas el 29 de julio del 2026 ante la desidiosa e inactiva mirada de nuestros gobernantes. Veintisiete habitantes que cada día le dan batalla a un contexto político vergonzoso. Desde su monte, desde su teleclub, desde sus huertas, desde su teletrabajo, desde sus cuadras, desde su Club de Lectura Rural. Somos muchos Clubs de lectura Rurales.

Nos sentimos orgullosas de nuestra manera de vivir y de nuestra manera de leer. Nos duele a rabiar que nos quemen el monte, que nos roben el agua para nuestras huertas, que nos ninguneen sin compasión para disponer de nuestro territorio impunemente.También nos duele que utilicen nuestra actividad cultural de clubes de lectura rurales para justificar la captación de fondos de las instituciones y montar un espectáculo de ego y decadencia, en perfecta consonancia con los tiempos que corren. Si de verdad nos queréis para algo, buscadnos en el territorio, en el nuestro, aunque esté quemado o solo seamos dos, como en Vierdes.

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