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Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad…

08/05/2026
 Actualizado a 08/05/2026
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Eso es lo que decía Don Sebastián al inefable Don Hilarión, aquél boticario dicharachero y divertido de la zarzuela ‘La Verbena de la Paloma’, allá por 1894.

Me gustaría saber lo que diría hoy. Bueno, supongo que no diría nada, porque se habría muerto del susto. 

Pero es que adelantan, y a qué paso.

Lo he escrito alguna otra vez, pero en quince años haciendo esta página de opinión es normal que las situaciones se repitan. Además, si aquél tango ‘Volver’ de Gardel (hoy estoy musicalmente histórico), dice que «veinte años no es nada», pues quince, menos.

Y puestos a volver, volvamos al tema. Escribí entonces, al hilo de que estábamos diseñando las ciudades para el coche, y era bastante probable que, en el futuro, se trabajara en casa sin necesidad de desplazamientos, toda esa estructura de viales iban a resultar desproporcionada. De lo segundo, aún queda bastante, pero de lo primero…

La pandemia modificó todo nuestro sistema de vida durante tres meses, pero la secuela se ha prolongado. El trabajo telemático se ha convertido en algo habitual, no sé si para bien o para mal, al menos en lo que es el diario, la gestión general del papeleo sobre todo, pues algo que ya de por sí era complicado por el propio sistema burocrático existente muy acompañado de una legislación extremadamente garantista, ahora se torna exasperante.

Una clara muestra de que las ciencias adelantan que es una barbaridad, pues nada de esto habría sido posible sin el avance extraordinario en la transmisión de datos, la capacidad de los sistemas y todo lo demás.

Pero claro, esto no acaba aquí, porque ahora, la Inteligencia Artificial viene a dar a todo una nueva visión.

Por ejemplo, estamos a un paso de que una instancia ya no la hagas tú, sino que te la redacte y tramite una IA. Lo siguiente será que ya haya que entregarla para su tramitación, pues la propia IA la escribirá, la mandará, la informará y dará la respuesta. Todo en la misma jugada. Habremos llegado a la perfección del sistema: en la misma jugada solicitas la instancia y en minutos te llega contestada y resuelta.

Parece una exageración, pero tal y como van las cosas, no parece algo imposible.

Otra cuestión son los trabajos creativos.

He visto pruebas de planos de edificios, viviendas más bien, resueltas de forma sencilla. Hoy por hoy, no va más allá de distribuciones simples, que resuelven los condicionantes técnicos y de ordenanzas, pero aún lejos de lo que es hacerlo en un edificio de usos complejos, de grandes dimensiones y formas complicadas. Unos resultados muy pobres, verdaderamente, aunque no deje de impresionarnos.

Y no digamos su estética con mucha interpretación de estilos, pero nada de novedad creativa. Eso, aún, no lo tiene.

No hace mucho ha circulado entre los compañeros profesionales un video en el que se mostraba cómo la IA interpreta la Torre Eiffel según la estética de arquitectos como Calatrava, Gaudí, Norman Foster y otros cuantos más, antiguos y actuales. Y sí, eso lo hace muy bien, tomar las pautas y estilos que han tenido (o tienen) otros y aplicarlos. El resultado es curioso, pero no deja de ser un ‘pastiche’ (obra artística, literaria o musical que imita abiertamente el estilo, personajes o elementos de otros autores, combinándolos para crear una obra nueva que parece independiente), palabreja que, por cierto, ha dejado de usarse pero que define muy bien todas esas imágenes que recibimos y que hasta nos admiran. Pero que no dejan de ser una suplantación. Pero crear, lo que se dice crear tal cual la humanidad han desarrollado formas evolucionadas, desde las pirámides pasando por lo clásico, románico, gótico y demás, hasta hoy, ya es otra cosa. No parece tan fácil. Espero.

Y así, a toda velocidad, se nos ha venido una evolución del trabajo (hacerlo en casa), un proceso que aún no se ha completado, y ya tenemos otra, la Inteligencia Artificial, que amenaza con cargarse eso y más, sobre todo en lo administrativo y de papeleo (por ahora). Las reparaciones manuales y los creativos de verdad es otro cantar.

Así que aquello de la silla, la mesa, el papel y la pluma (o el bolígrafo más recientemente), como método, ha pasado a mejor vida. Súmesele las cada vez mayores capacidades de traslación de datos e imágenes y ahora la Inteligencia Artificial que ya amenaza hasta a la propia persona, y vaya si las ciencias adelantan. ¡Y a qué velocidad!

El problema, la pregunta es: ¿hasta dónde?

08 05 2026 Álvarez Guerra
08 05 2026 Álvarez Guerra

 

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